"Vivimos una batalla por la democracia", dijo la ex primera ministra que regresó del exilio

Bhutto se queda en Pakistán, pese al atentado que dejó 138 muertos

A pesar de las amenazas de muerte contra Bhutto proferidas antes del ataque por combatientes islamistas cercanos a Al Qaeda y los talibanes, la ex primera ministra acusó a ex funcionarios del régimen militar del general Zia ul-Haq (1977-1988) de haber urdido el atentado suicida.

Los investigadores parecen privilegiar la hipótesis de los islamistas.

Bhutto, de 54 años, escapó ilesa del peor atentado suicida en la historia de Pakistán y aseguró que se quedará en el país pese a todo.

«Vivimos una batalla por la democracia, este ataque no tenía como blanco a mi persona, sino a lo que represento. Fue un ataque contra la democracia», afirmó Bhutto, rindiendo homenaje a las víctimas «que hicieron el sacrificio último».

El último balance de víctimas da cuenta de 138 muertos, dijo a la AFP el general Javed Cheema, portavoz del ministerio del Interior, quien habló también de «más de 300 heridos», contra un cálculo anterior que daba cuenta de 400.

El balance de muertos podría aumentar porque «hay muchos heridos en estado crítico», dijo a la AFP el jefe de policía de Karachi, Azhar Farooqi, que habló de 325 heridos.

El atentado se produjo poco antes de la medianoche, durante una marcha organizada para dar la bienvenida a Bhutto a la que acudieron al menos unos 250.000 simpatizantes y que debía culminar en el mausoleo del fundador de Pakistán, Muhamad Ali Jinnah, tras 18 horas de desfile. Una granada y una bomba trasladada por un kamikaze explotaron unos metros antes del camión blindado en el que desfilaba desde hacía nueve horas la ex primera ministra, que salió ilesa del ataque, según varias fuentes policiales.

Bhutto acababa de dejar la parte posterior del camión, donde se hallaba al descubierto, para descansar dentro del vehículo blindado. Inmediatamente después del ataque, la ex primera ministra fue sacada del camión en estado de shock y conducida a un coche.

La policía aseguró haber encontrado la cabeza del presunto kamikaze.

El ataque se produjo pese a que en Karachi, la ciudad más poblada del país, se habían desplegado más de 20.000 policías ante las amenazas de atentado por parte de sectores islamistas.

El presidente del país, el general Pervez Musharraf, que tomó el poder en 1999 tras un golpe de Estado incruento y que negocia desde hace meses una repartición del poder con Bhutto, le presentó sus condolencias por los muertos pero le pidió «no comenzar a acusar a unos y otros».

Bhutto y las autoridades decían temer un atentado tras las amenazas esgrimidas en la prensa por Baitulá Mehsud, un comandante de los combatientes islamistas cercanos a los talibanes y a Al Qaeda.

La ex primera ministra estaba amenazada de muerte después de haber prometido en diferentes ocasiones «erradicar la amenaza islamista» de su país, que vive una ola de atentados terroristas desde hace más de tres meses.

Un hombre que se presentó como el portavoz de Mehsud desmintió sin embargo a los periodistas paquistaníes cualquier responsabilidad por el atentado.

La ex primera ministra había abandonado su Pakistán natal en 1999 para evitar ser procesada por corrupción.

Dos veces jefa de gobierno (1988-1990 y 1993-1996), prometió restablecer la democracia en Pakistán.

Pudo regresar al país tras una amnistía decretada por Musharraf. Si las negociaciones sobre el reparto del poder se concretan, Musharraf conservaría la presidencia y Bhutto sería nuevamente primera ministra.

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