El polvorín del Medio Oriente
LAS AMENAZAS del gobierno turco a Irak y en particular a los kurdos del norte agudizan la tensión en la región, un polvorín pronto a estallar. Máxime porque EEUU ha puesto sobre la mesa el ataque militar a Irán, el canciller francés habló directamente de guerra contra este país y existe una fuerte presión para arrastrar a la Unión Europea a esa postura agresiva. A la vez hemos visto pancartas en Bagdad reclamando (lo mismo que ha hecho el gobierno de Nuri al-Maliki), la expulsión de las bandas de asesinos a sueldo como Blackwater, United Resources Group y otros, que masacran a la población, pero EEUU los mantiene contra viento y marea.
La doble amenaza de Turquía
El gobierno turco del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, de fuerte inspiración pro norteamericana, logró instalar en la presidencia a Abdulá Gul, después de una fuerte disputa con el ejército. Este gobierno recibió una dura reprobación por parte de la comunidad internacional, que volvió a reconocer el genocidio armenio de 1915 a 1917, al final del imperio otomano. Incluso la Cámara de Representantes de EEUU tiene a consideración una resolución en ese sentido, con informe favorable de su Comisión de Asuntos Exteriores. Por otra parte, existe una decidida oposición al ingreso de Turquía a la Unión Europea. Sin olvidar que Turquía ocupa la parte norte de la isla de Chipre. Ahora el primer ministro Erdogan instó al gobierno iraquí y a los kurdos de Irak a actuar contra los miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y los amenaza con que, en caso contrario, el ejército turco invadirá el norte de su territorio.
El hecho reviste extraordinaria gravedad. Y no son palabras al viento. El Parlamento turco votó una moción que autoriza a su ejército a ingresar al norte de Irak, atacar a los «rebeldes» kurdos (o sea al PKK, un partido de izquierda con aspiraciones autonomistas para el Kurdistán) e instalarse por lo menos durante un año. Erdogan dijo en el Parlamento que debía erigirse «un muro bien ancho» para aislar al PKK, y en ese sentido están haciendo lobby el canciller turco Ali Babacan para que la Unión Europea y los países árabes avalen esta nueva invasión de Irak. Demás está decir que EEUU, y a su rastra la Unión Europea, incluyeron al PKK entre las «organizaciones terroristas».
Cabe recordar que entre otras formaciones kurdas (ajenas y opuestas al PKK) reclutaron los Estados Unidos sus primeros aliados en la invasión de Irak en marzo 2003 y en el proceso de preparación de la misma. Allí montaron sus principales bases de espionaje, a un costo de cientos de millones de dólares, que les resultaron muy útiles para consumar la agresión, como puede leerse con todo detalle en el libro Plan de Ataque del periodista norteamericano Bob Woodward (el de Watergate).
Rusia contra el escudo nuclear y en apoyo a Irán
Rusia entró a tallar en la región. Y fuera de ella, ya que mantiene un enfrentamiento frontal con EEUU respecto al escudo antimisiles y las instalaciones respectivas en Polonia y la República Checa, que con el pretexto de prevenir una presunta agresión de Irán resucitan los peores momentos de la guerra fría. El viernes 12 Condoleezza Rice y el secretario de Defensa Robert Gates se entrevistaron a este respecto con Putin en las afueras de Moscú. La reunión se selló con un fracaso total. El presidente ruso reclamó que se desactivara el proyecto, la secretaria de Estado no solo se negó sino que declaró que continuaría las gestiones para su instalación definitiva con «sus aliados polaco y checo». Soluciones alternativas de una y otra parte fueron desechadas (incluir personal ruso en las bases de Europa central o utilizar la estación de radar ruso en Gabala, Azerbaiyán). El canciller ruso Serguei Lavrov (que hace unas semanas estuvo por aquí) declaró que el escudo antimisiles tiene «un carácter antiruso» y constituye «una amenaza potencial» contra su país. Rusia dejó en claro que adoptará medidas en defensa de su seguridad, lo cual puede colocar en entredicho la propia vigencia del Tratado sobre las Fuerzas Nucleares Intermedias (FNI), suscrito el 8 de diciembre de 1987 por Mijail Gorbachov y Ronald Reagan, y referido a misiles de medio y largo alcance, de 500 a 5500 kilómetros.
Estas divergencias se expresaron también en posteriores entrevistas de Putin con Angela Merkel en Alemania, y se extendieron al caso de Irán. Aquí cambió quizá el idioma, porque Putin pudo expresarse en alemán, por haber sido jefe de la KGB en Berlín. Pero no variaron las posiciones de fondo. La canciller germana reclamó sanciones más duras contra Irán, a las que se quiere empujar a la Unión Europea en su conjunto. Alegó que Irán amenaza a Israel y se colocó en defensa de esta nación. Israel por su parte realizó una incursión aérea sobre Siria y amenazó con bombardear las instalaciones nucleares de Irán (no sería la primera vez). El canciller francés Bernard Kouchner habló directamente de la guerra contra Irán, haciéndole un favor a EEUU. Condoleezza Rice realiza febriles gestiones ante Israel, y también ante el líder palestino Mahmud Abbas, acometida por una súbita prisa por la creación, de cualquier manera, de un estado palestino, pero su objetivo visible es tener un frente menos en la confrontación que se avecina.
El martes 16 Putin visitó a Mahmud Ahmadinejad en Teherán (donde por última vez había estado Stalin en 1943), en una cumbre con los otros países del mar Caspio (Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistan) y defendió el derecho de Irán a la utilización pacífica de la energía nuclear. Rusia construye una central nuclear en Bushehr, al sur del país.
El petróleo a 88 dólares
A todo esto el petróleo saltó hasta 88,75 dólares el barril. El último factor desencadenante es la inseguridad en el norte de Irak, que afecta los oleoductos que atraviesan Turquía y desembocan en un puerto sobre el Mediterráneo, o el mar Egeo. Las consecuencias las sufre la población del mundo entero, sin excepción. *
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