Bush sigue ganando en la Florida y Gore habría perdido en Nuevo México

Se extiende el recuento en EEUU

Washington, ANSA, AFP

Resultados oficiosos y completos de la verificación de los votos en Florida, difundidos por la prensa, habían confirmado la victoria en el estado de Bush, aunque con un margen de apenas 327 votos.

La victoria en Florida es decisiva para la asignación de la Casa Blanca.

Oficialmente, la comisión electoral de Florida había anunciado el jueves el final de la verificación en 53 de las 67 condados con una ventaja para Bush sobre Gore de 1.784 –curiosamente la misma que Bush tenía al final del escrutinio la noche del martes–.

La verificación proseguirá hasta el martes 14, último día para la comunicación de los resultados oficiales. Luego, será necesario contar los votos por correo que pueden llegar hasta el 17.

La atención está concentrada en el condado de Palm Beach, donde las modalidades del voto son rechazadas por los electores demócratas y donde se procede a una tercera verificación de las boletas, esta vez a mano una por una.

El voto popular está virtualmente empatado en las elecciones presidenciales que se realizaron el martes en Estados Unidos: Al Gore, según las últimas cifras, está al frente con 49.108.420 votos contra 48.889.821 para Bush.

Pese a la notoria paridad, la ventaja de casi 220.000 votos es aparentemente insuperable y mayor que la de ayer, que era de 97.773.

Pero los responsables electorales advierten que aún faltan los votos que vienen por correo, además de un millón sólo en California y 400.000 en Nueva York, sin contar los otros estados, más proclives a los republicanos que a los demócratas.

En 1996, cuando el resultado del voto era indiscutible, hubo diferencia de más de tres millones y medio de votos entre los cálculos de la noche electoral y los guarismos definitivos.

Semanas después del voto, el presidente Bill Clinton descubrió que había ganado por más de ocho millones de sufragios.

Como las fichas de un dominó, el contagio del recuento de los votos podría extenderse desde Florida a todos los Estados en los cuales la diferencia entre los candidatos Al Gore y George W. Bush es mínima.

Se trata de una posibilidad, pero también de una amenaza que los republicanos ventilan contra los demócratas.

En Florida, hoy decisiva con sus 25 electores, Bush está adelante en el recuento, todavía parcial, pero sólo por una diferencia de pocos centenares entre los casi seis millones de votos emitidos en ese estado.

En otros estados, sin embargo, la situación podría volver atrás: Oregon y New Mexico, con 7 y 5 electores, no han sido todavía asignados en forma oficial, pero las noticias que llegan desde esos estados indican que el vicepresidente habría perdido Nuevo México.

Peor todavía, Wisconsin (11 electores) e Iowa (7) están ya en las manos de Gore, no obstante que las distancias entre los candidatos al final del escrutinio fueron mínimas: 6.000 votos en Wisconsin y 5.000 en Iowa.

Actualmente, Gore dispone de 255 electores (con Oregón y New Mexico tendría 267) y Bush, de 246.

Pero si Wisconsin e Iowa volvieran a la incertidumbre, Gore descendería a 237 y sería de nuevo posible hipotetizar un bloqueo total: un empate entre los dos candidatos en términos de electores, con Gore que vence en Florida e Iowa (u Oregón) y Bush que se queda con el resto. Y que, además, tendrían 269 electores por cabeza.

Se trata de un riesgo de la democracia, que los republicanos no quieren: ellos, ahora, están contra los recuentos a repetición y llevar las cosas a la larga.

Con una mueca de cólera, James Baker, un ex secretario de Estado, hoy plenipotenciario de Bush en Florida, recordó que en 1976 el presidente Gerald Ford, republicano, no aceptó el recuento de los votos a pesar de que pocos miles de boletas electorales en estados clave habrían bastado para arruinar el resultado favorable al demócrata Jimmy Carter.

Los demócratas insisten en el recuento, esta vez a mano, de una parte de los votos de Florida, y frente a la hipótesis republicana del dominó replican exhibiendo una ficha más: el estado de New Hamshire, donde Bush venció con una ventaja exigua.

Pero, también los demócratas dudan frente a la posibilidad de desatar un proceso en cadena difícil de controlar.

Los notables del partido, entre ellos el presidente Bill Clinton y el ex presidente Carter, invitaron a tener paciencia y a esperar el final del escrutinio, pero parecen desaconsejar la ruta de los recursos judiciales.

Entre el primer cómputo de los votos y los resultados oficiales siempre han existido en el pasado diferencias notables al punto que, teniendo en cuenta esos antecedentes, también el resultado total, no sólo el de Florida o de otros Estados, aparece esta vez en riesgo.

En el voto popular, Gore está primero con 49.108.420 votos contra 48.889.821 de Bush, con una ventaja de casi 220 mil votos aparentemente imposible de llenar.

Pero, faltan los votos por correo, que son más de un millón en California y 400 mil en Nueva York, sin contar los otros estados, a priori más republicanos que demócratas.

Además, falta la oficialización de los primeros cálculos.

En 1996, cuando el resultado de la votación fue indiscutible, hubo una diferencia de más de un millón de votos entre los cálculos de la noche electoral y los cálculos definitivos.

Semanas después de la jornada electoral, el presidente Bill Clinton descubrió que habían ganado con más de 8 millones de votos de diferencia mientras que la noche del triunfo le había otorgado un margen de sólo siete millones.

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