Dudan sobre sinceridad de Corea del Norte tras la firma de acuerdo
Los expertos siguen dudando de las reales intenciones del régimen norcoreano y se preguntan si se trata de un real abandono de sus ambiciones atómicas o, por el contrario, es un solapado intento de lograr ayuda económica y humanitaria.
«Tras recibir los suministros de combustible prometidos, Corea del Norte aumentará la apuesta», considera Yoichiro Sato, profesor del Centro Asia-Pacífico para Estudios de Seguridad de Hawaii.
Según el acuerdo logrado en las últimas conversaciones multilaterales sobre su programa nuclear, cuya agenda fue hecha pública el miércoles, Corea del Norte se ha comprometido a desmantelar las instalaciones de su principal planta nuclear, Yongbyon, y a suministrar una lista completa de su programa atómico antes de finales de 2007.
A cambio recibirá una ayuda energética de un millón de toneladas de combustible, que incluyen las 100.000 toneladas ya entregadas por Corea del Sur y China.
El acuerdo abre también la vía al establecimiento de relaciones diplomáticas entre Pyongyang y Washington, así como la posibilidad para Corea del Norte de dejar de estar incluida en la lista estadounidense de países terroristas.
«Está claro que este acuerdo es un paso adelante, pero no cambia fundamentalmente las cosas», subraya Daniel Sneider, especialista en Asia-Pacífico de la universidad de Stanford, en Estados Unidos.
«Cada paso efectuado va en el sentido de un desarme completo. Pero hay que ser realistas, el camino aún es largo y difícil», añade el investigador.
Para los analistas ese camino está lleno de obstáculos que pueden llevar al fracaso.
Una cuestión esencial, a la que el acuerdo anunciado no da respuesta, es saber si Corea del Norte ha enriquecido o no uranio en Yongbyon, donde trataba plutonio.
El uranio y el plutonio, si son enriquecidos, pueden usarse para fabricar bombas atómicas.
En 2002 Washington afirmó que Corea del Norte enriquecía secretamente uranio, violando así un acuerdo de desarme de 1994.
Pyongyang rechazó esa acusación y respondió a la misma reactivando su planta de Yongbyon.
Hace un año Corea del Norte realizó su primer ensayo de una bomba atómica. Actualmente no se sabe exactamente cuál es el potencial nuclear de que dispone la dictadura de Kim Jong-Il.
«Hay que saber absolutamente lo que han producido hasta ahora, dónde, para qué tipo de arma y dónde estaría almacenado ese armamento», explica Scott Bruce del Instituto Nautilus Institute de San Francisco, un organismo especializado en temas de seguridad mundial.
«Corea del Norte podría intentar esconder cosas relacionadas con armas nucleares», añade el experto al precisar que de esta forma Pyongyang usaría esa amenaza para exigir más ayudas suplementarias.
Yoichiro Sato, por su parte, afirma que los norcoreanos han proseguido con su programa de desarrollo de armamento nuclear pese al acuerdo de 1994.
«El último acuerdo podría ser simplemente la vuelta a empezar de la situación de 1994, pero con un elemento nuevo: la bomba atómica en manos norcoreanas», previene.
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