Nicaragua y EEUU negocian intercambio de misiles por equipos médicos
Nicaragua y Estados Unidos comenzaron a negociar ayer el intercambio de un lote de misiles Sam-7 por equipos médicos y medicinas en un ambiente de flexibilidad, según fuentes oficiales y diplomáticas.
Las conversaciones se desarrollan a puertas cerradas en las instalaciones del Estado Mayor del Ejército en Managua, con una comisión técnica de Estados Unidos, encabezada por el subsecretario adjunto de Estado de la oficina de Asuntos Político-militares, Richard Kidd, y el embajador Paul Trivelli.
La comisión nicaragüense está integrada por funcionarios de la Cancillería, el Ministerio de Salud y el Ejército.
Estados Unidos pretende llegar a un acuerdo para que Nicaragua destruya los misiles Sam-7 de fabricación soviética adquiridos en la década de 1980, durante el primer gobierno de Daniel Ortega, cuando el país estaba inmerso en un conflicto armado con rebeldes apoyados por Washington con el telón de fondo de la guerra fría.
En julio el presidente nicaragüense le propuso a Washington una salida al tema de los misiles mediante un canje por equipos médicos y medicinas para dotar a los hospitales públicos, pero mantuvo su interés en reservar un lote de 400 cohetes para la defensa del país.
No obstante, Ortega pareció ceder en sus posiciones durante una reunión la noche del martes con la delegación norteamericana, en la que anunció que «podríamos tratar» el caso de los 400 misiles, porque «nunca se puede decir no. La vida nos ha enseñado a lo largo de la historia a nunca decir no».
La misma «flexibilidad» parece reinar en la delegación estadounidense, según admitió el embajador.
Ortega consideró que su propuesta de intercambiar los misiles por instrumentos médicos es «una pequeña contribución a la paz y la seguridad del mundo, en donde quisiéramos que desaparecieran todas las armas, empezando por las armas nucleares y las armas ofensivas».
No obstante, el Ejército nicaragüense necesitaría compensar la destrucción de los misiles con los medios correspondientes para mantener el balance de fuerzas, tales como helicópteros, radares y camiones, «no para librar una guerra, sino para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, y para la protección de los bosques», comentó Ortega. *
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