Hillary inició su carrera a la Casa Blanca
Nueva York, ANSA
La primera dama Hillary Clinton levantó el martes, después de saber que había sido electa senadora, las manos al cielo, dio un paso adelante y entró en la historia soñando con ser la nueva Eleanor Roosevelt. Muchos dicen que su meta es la Casa Blanca.
Por su parte, Bill Clinton, con los ojos brillantes permaneció unos pasos atrás, tomando entre las suyas la mano de su hija, Chelsea, y obligado al papel de «comparsa», mientras su mujer se consagra y el país no sabe aún quién ocupará en los próximos años la Casa Blanca.
«Me gusta la idea de ser el primer presidente que tiene una mujer senadora», dijo Bill Clinton después de la victoria de la señora Clinton en Nueva York.
Pero los ojos brillantes que el presidente mostró en la noche del triunfo en un hotel de Manhattan, mientras todas las cámaras apuntaban a la Primera Dama, no eran sólo el testimonio de un marido orgulloso.
Traicionaban también los interrogantes de un presidente aún en el cargo obligado a encarar el camino del ocaso.
Hillary, la primera dama que conquista un cargo público, no lo ayudó a hacer más soportable el momento de dar un paso al costado. En «su noche», reina del enorme salón de baile del Grand Hyatt Hotel, rodeada por miles de seguidores, blanco de las luces y objetivos de las televisoras de todo el mundo, Hillary Clinton concedió tantas palabras cálidas a su equipo y a los exponentes demócratas como a su marido. Entonces, la única mano que Bill Clinton encontró para estrechar fue la de Chelsea, el ex patito feo de la familia transformado en cisne.
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