Estados Unidos dividido

Washington, ANSA

Un Congreso dividido en partes casi iguales entre republicanos y demócratas es el resultado de la votación que divide a medio Estados Unidos, un signo más de equilibrio en un país que aglutina en la apatía del centro.

Los republicanos estaban en la mira del ataque: defendían la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara. Con las cuentas ya hechas, rechazaron el asalto de los demócratas pero también sufrieron pérdidas: siguen controlando las dos ramas del Parlamento norteamericano, aunque muy estrechamente.

Si George W. Bush resulta elegido, será el primer presidente republicano en sintonía con el Congreso desde 1954, es decir desde que en la Casa Blanca había un héroe nacional, el general Dwight Eisenhower.

Si en cambio es elegido Al Gore, afrontará la situación de equilibrio tradicional en el escenario norteamericano: la Casa Blanca y el Congreso de distintos colores.

En el Senado, es un cabeza a cabeza: 50 republicanos (eran 54), 50 demócratas (eran 46). Sobre las 34 bandas en disputa, cinco senadores perdieron la suya.

El republicano John Ashcroft en Missouri fue derrotado por un muerto, el gobernador Mel Carnahan, muerto tres semanas antes en un accidente aéreo, y que será reemplazado por su esposa, Jean.

Quedaron fuera también Rod Grams (Minnesota), William Roth (Delaware) y Spencer Abraham (Michigan), todos republicanos, y el demócrata Charles Robb (Virginia).

Pero según cómo vayan las cosas, la decisión de Joseph Lieberman, el vice de Gore, de seguir en carrera también por el Senado condena a los demócratas a quedar en inferioridad. Lieberman ganó su banca en Connecticut, pero si Gore es elegido presidente el senador deberá dejar su puesto libre, y el gobernador de Connecticut –un republicano– podrá nombrar a otro republicano (51 a 49, lo que hace inútil el voto de Lieberman como presidente del Senado, un puesto que le corresponde al vicepresidente).

Si, en cambio, la Casa Blanca es republicana, el presidente del Senado será el vice de Bush, Dick Cheney, y podrá hacer inclinar la balanza en las votaciones.

En la Cámara, Dennis Hastert, el presidente republicano, se salvó muy justo junto con los suyos: los republicanos, que tenían 223 bancas sobre 435, conservan 221, mientras los demócratas, que tenían 210, suben a 212.

Dos bancas quedan en manos independientes. Los republicanos captaron seis escaños demócratas, pero perdieron ocho de los suyos (cuatro sólo en California).

Perdieron, además, dos republicanos censores del «Sexgate», James Rogan (California) y Bill MCollum (Virginia).

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