Otra jornada sangrienta
Jerusalén, ANSA
El nuevo baño de sangre en los Territorios es el telón de fondo de la misión que inició ayer el líder palestino Yasser Arafat en Washington para solicitar el consentimiento del presidente Bill Clinton al envío de una fuerza multinacional para «proteger» a la población palestina.
Arafat pedirá asimismo la constitución de una comisión internacional investigadora sobre «crímenes de guerra» perpetrados por Israel contra los palestinos.
La nueva jornada de violencia comenzó por la mañana temprano cuando una joven israelí fue herida mortalmente en una emboscada en la Franja de Gaza que perdió el control del automóvil en el que viajaba y murió aplastada por el vehículo.
La mujer iba a trabajar en la estación de frontera con Egipto de Rafah y viajaba junto con un compañero, también israelí, que resultó herido. Ambos fueron atacados con armas livianas.
El atentado fue reivindicado en un comunicado que llegó a la oficina de ANSA en Beirut por «Fuerzas Omar Al Mukhtar», que aparentemente estará vinculado a la organización Al-Fatah.
Israel reaccionó al ataque cerrando nuevamente el aeropuerto de Gaza, mientras que el premier Ehud Barak dijo que dudaba de las intenciones de Arafat de respetar la tregua acordada hace una semana.
Durante todo el día, grupos de manifestantes se enfrentaron con las tropas israelíes, a la altura del paso de Karni con Israel, en Gaza, durante los cuales, según las fuentes árabes, murieron un adolescente de 14 años y dos jóvenes palestinos de 18 y 24 años.
Otro palestino de 14 años, según las mismas fuentes, fue alcanzado por los disparos de los soldados a la altura de la población de Hares, cerca de Nablus, en Cisjordania.
Según otra versión de testigos oculares, recogida por un centro de información palestino pero que no fue confirmada por fuentes independientes, el joven fue asesinado a sangre fría por un colono israelí.
Otros dos palestinos, heridos ayer en el paso de Karni por los disparos de los soldados israelíes, murieron hoy en un hospital.
Suman así 191 el número de muertos, casi todos palestinos, según estimaciones oficiosas, desde el estallido de la nueva Intifada a fines de setiembre último.
Por otra parte, las perspectivas de un vuelco político que pueda relanzar el proceso de paz son cada vez menos alentadoras, sobre todo porque parecen muy limitadas las posibilidades de que Clinton pueda cumplir un rol significativo en los dos meses que aún permanecerá en el poder.
Clinton recibirá mañana a Arafat en la Casa Blanca y el domingo al premier judío Barak, quien ya manifestó un neto rechazo a los pedidos palestinos de una fuerza multinacional y de una comisión investigadora internacional.
El presidente estadounidense anunció por su parte la constitución de una comisión para verificar las causas que llevaron a la revuelta palestina, encabezada por el senador George Mitchell.
Clinton reiteró asimismo que la prioridad en esta fase es el fin inmediato de la violencia en los Territorios.
«Esta situación no puede continuar e Israel le pondrá fin a través de la diplomacia u otros medios» dijo Barak en un discurso televisado pronunciado en Jerusalén. «Espero que en las reuniones de los próximos días que el presidente Clinton sostendrá con el presidente Arafat y conmigo puedan poner fin a la violencia y llevar a la práctica el acuerdo de Sharm el-Sheikh», agregó. Barak se refería a un pacto, concertado por Clinton en una cumbre sobre la crisis celebrada en Egipto a mediados de octubre, para detener el derramamiento de sangre. Después del discurso, Barak reiteró los comentarios hechos a líderes mundiales en una carta dirigida a líderes mundiales de que está dispuesto a aceptar la creación de un Estado palestino, pero sólo si es producto de un acuerdo.
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