El PT depende de la gestión de la alcaldesa de San Pablo

En juego la izquierda de Brasil

Río de Janeiro, IPS

Entre los problemas que afrontará Suplicy se destacan la corrupción, las deudas, las inundaciones, la violencia urbana, el desempleo de 17,7 por ciento, el tránsito congestionado, la alta contaminación del aire y de los manantiales, y la situación irregular de al menos un tercio de las viviendas.

Suplicy, elegida el 29 de octubre en la segunda vuelta de elecciones municipales, asumirá el 1º de enero el gobierno de São Paulo, la mayor y la más rica ciudad del país, con diez millones de habitantes y responsable de 14 por ciento del producto nacional, pero también la ciudad más endeudada.

El endeudamiento de la alcaldía de la ciudad es en la actualidad más de 9.500 millones de dólares, y será uno de los mayores obstáculos para que Suplicy pueda aplicar el estilo de gobierno del PT que ha sido exitoso en otras ciudades.

El prestigio de varias alcaldías del PT fue decisivo para que ese partido triunfara en 17 de las 57 mayores ciudades del país un las elecciones municipales del mes pasado, según los analistas.

El actual alcalde de São Paulo, Celso Pitta, firmó un acuerdo con el gobierno nacional por el cual la alcaldía deberá destinar 13 por ciento de sus ingresos al pago de su deuda. La herencia que recibirá Suplicy también incluye obligaciones de pago ya vencidas por una suma equivalente a 24 por ciento del presupuesto de la ciudad, y eso hará más difícil su primer año de gestión.

La alcaldesa electa se propone renegociar la deuda para reducir su pago anual a siete por ciento del presupuesto, pero esa idea ya fue rechazada por el ministro de Hacienda, Pedro Malán, quien aduce que violaría la Ley de Responsabilidad Fiscal aprobada es el año para evitar el déficit de gobiernos locales.

Será necesario un drástico recorte de gastos en el presupuesto para el próximo año definido por el actual alcalde, admitió Ami Khair, experto del PT en las finanzas de São Paulo.

Eso obligará a postergar proyectos sociales como los de asignar un subsidio mensual a las familias más pobres que mantengan a sus hijos en la escuela, ampliar el otorgamiento de microcréditos y generar empleo, explicó.

La situación de la ciudad es «catastrófica», según la alcadesa electa, porque además São Paulo aún sufre el impacto de escándalos de corrupción que este año llevaron a la cárcel a algunos concejales y causaron una suspensión temporal del alcalde, sometido a un proceso judicial que no ha terminado.

Los analistas piensan que el triunfo del PT en São Paulo, cuya población es considerada conservadora, se debió a la convicción ciudadana de que negocios ilegales contaminaron los dos últimos gobiernos municipales de derecha.

Los alcaldes del PT han conquistado una imagen de probidad en las ciudades que gobernaron.

Suplicy deberá ser eficaz en el desmantelamiento de estructuras de corrupción y gobernar con transparencia para mantener la confianza de la población, sin la cual no será posible ejecutar los principales proyectos de su programa de gobierno, basados en la participación popular. Una de las piezas clave en los gobiernos municipales del PT es el llamado «presupuesto participativo», un procedimiento por el cual asambleas de ciudadanos en los barrios inciden para definir la asignación de inversiones presupuestarias.

Ese procedimiento comenzó a aplicarse en Porto Alegre, capital del estado meridional de Río Grande del Sur, donde el PT triunfó por cuarta vez consecutiva en la última elección de alcalde.

Suplicy deberá implementar el «presupuesto participativo» en una ciudad siete veces más grande que Porto Alegre, donde la estructura de administración descentralizada ha sido una de las mayores fuentes de corrupción.

También deberá afrontar el desastre de las inundaciones que paralizan la ciudad tras las lluvias intensas de cada verano, a causa de problemas estructurales cuya difícil solución exigiría inversiones del gobierno estadual y de municipios vecinos.

Por otra parte, la contaminación de manantiales por aguas servidas de barrios construidos en forma ilegal obliga a frecuentes accionamientos del agua corriente, que afectan a millones de personas varios días a la semana, durante muchos meses. El transporte es otra cuestión decisiva en una ciudad que sufre cada día el bloqueo de 140 kilómetros de calles en las horas de mayor tránsito, al comienzo de las mañanas y al final de las tardes. La cantidad de vehículos en circulación aumentó 50 por ciento en los últimos 10 años, y es en la actualidad cerca de cinco millones. La ineficiencia del servicio de autobuses y la insuficiencia de las líneas de tren subterráneo han hecho que proliferen los microbuses ilegales, que congestionan aún más el tránsito, y muchas personas tardan más de dos horas para llegar a su lugar de trabajo cada día.

El PT gobernó São Paulo en un período anterior, entre 1989 y 1992 pero la gestión de Luiza Erundina en la alcaldía no dejó buenos recuerdos. Los problemas de la ciudad se agravaron desde entonces, pero ahora la oposición no será mayoría en la Cámara Municipal, como durante el gobierno de Erundina, y está debilitada por los escándalos, opinó Ladislau Dowbor, economista especializado en gestión local y secretario de Asuntos Extraordinarios durante la anterior gestión del PT.

Además, el triunfo de candidatos del PT en la elección de alcaldías de grandes ciudades vecinas permitirá coordinar políticas buscar soluciones conjuntas, indispensables por ejemplo para afrontar las inundaciones, añadió.

Por otra parte, la ciudad interrumpió su crecimiento desordenado de décadas anteriores, su población ha aumentado poco en los últimos años y el desempleo empezó a bajar en los últimos meses, en respuesta al crecimiento de la economía y en especial de la producción industrial, muy importante en São Paulo. Eso jugará a favor de Suplicy, psicóloga de profesión y proveniente de una familia de la elite tradicional de São Paulo, quien logró buen desempeño electoral en las capas medias y empresariales, lo cual le permitió ser elegida con una amplia mayoría de 58 por ciento de los votos en la segunda vuelta.

La gestión de la alcaldesa electa será una gran oportunidad para que el PT demuestre que puede ejercer el gobierno nacional, y también resultará crucial para el acceso de otras mujeres al poder político.

Una buena administración de Suplicy puede lanzarla como candidata a la Presidencia según los analistas, y al mismo tiempo Rosena Sarney se perfila como candidata del derechista Partido del Frente Liberal, por su buen desempeño en el gobierno del estado de Maranhão.

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