Una larga lista de muertos por la guerra y el terrorismo

Los latinoamericanos pierden la vida por España

El soldado Stanley Mera Vera, nacido en Guayaquil hace 20 años, soltero y nacionalizado español, ingresó en 2006 en el ejército español y pertenecía a la Brigada Paracaidista, con sede en Paracuellos de Jarama (cerca de Madrid).

La suerte de Mera se une a la de los tres soldados colombianos fallecidos en junio en Líbano, un peruano muerto en Afganistán en 2006, los dos ecuatorianos fallecidos en el atentado de ETA de diciembre de 2006 y a las numerosas víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

«Lamentamos y nos duele profundamente que muchos ecuatorianos hayan sido expulsados y estén muriendo lejos de su patria; por eso estamos arreglando la casa para que puedan volver», declaró a la AFP el martes la secretaria ecuatoriana del Migrante, Lorena Escudero, que se encontraba de visita en Madrid y este miércoles asistió al funeral.

«Es muy importante recuperar el derecho de quedarse en su país», defendió Lorena Escudero, que estimó que «la primera responsabilidad» de su gobierno es «cambiar a un modelo más incluyente» que dé «posibilidades de desarrollo humano» a sus ciudadanos.

De ahí el plan de retorno de migrantes que su país está perfilando para poner en marcha en España, Italia, Estados Unidos y Venezuela.

Stanley Mera falleció junto con Germán Pérez Burgos, de 33 años, en un ataque al paso de su vehículo blindado, el primero de un convoy militar español, en el oeste de Afganistán, en el que también fueron heridos seis soldados, dos de ellos colombianos.

Se trata David Ospina Montaño, de 19 años, y Carlos Arbeláez Henao, de 26, que fueron dados de alta el martes en el hospital del contingente español en Herat. Ospina regresó el martes a España en el mismo avión en el que fueron repatriados los cuerpos de los dos fallecidos.

El convoy atacado formaba parte del contingente español, que cuenta con 700 efectivos, integrado en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), que comanda la OTAN en Afganistán. El 24 de junio murieron en Líbano seis soldados del contingente español, tres de ellos colombianos, miembros de los cascos azules de la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano (Finul).

Jefferson Vargas Moya, de 21 años, Jeyson Alejandro Castaño Abadía de 20 años, y Yhon Edisson Posada Valencia, de 20 años, murieron lejos de Neiva, Pereira y Manizales, en su país natal.

A diferencia de Stanley Mera, no tenían la nacionalidad española, que se les concedió tras su muerte. De los 1.100 soldados españoles desplegados desde agosto de 2006 en Líbano, unos 120 son nacidos en Colombia, Ecuador y Bolivia, según el ministerio español de Defensa.

Los ecuatorianos y los colombianos son los extranjeros más numerosos en las fuerzas armadas españolas, donde pueden alistarse de forma voluntaria desde los 18 años. De los 78.000 efectivos de tropa y marinería, 4.300 son extranjeros y de éstos, 1.824 son ecuatorianos y 1.676, colombianos, seguidos por 198 bolivianos.

En julio de 2006, el soldado peruano Jorge Arnaldo Hernández Seminario murió al estallar una mina al paso de una patrulla española en el oeste de Afganistán.

Otros latinoamericanos también murieron en actos de violencia en España: una treintena murió en los atentados islamistas perpetrados el 11 de marzo de 2004 en Madrid. *

 

Honores

Las familias, los Reyes de España y la Brigada Paracaidista despidieron ayer por la mañana en un emotivo funeral a los dos militares fallecidos el lunes en un ataque en Afganistán, uno de ellos Stanley Mera Vera, de origen ecuatoriano.

El acto, que fue celebrado en la sede de la Brigada Paracaidista a la que pertenecían los fallecidos, en Paracuellos del Jarama (cerca de Madrid) y difundido en directo por un canal de televisión, fue presidido por los reyes de España, Juan Carlos y Sofía.

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