"Ocho años de presidencia para él y ocho años para ella"

Las dos caras de Hillary

¿Quién es verdaderamente Hillary Rodham Clinton? ¿Una mujer calculadora, sin escrúpulos y una ambiciosa? ¿O una dama inteligente, osada, sensible y aferrada a las instituciones del matrimonio y la familia?

Los biógrafos y analistas dividen opiniones. Sólo coinciden en que la ex primera dama y actual senadora demócrata por Nueva York ­quien encabeza las encuestas de preferencia electoral para ser candidata a la presidencia­ polariza a los estadounidenses: la quieren o la odian, la profesan con admiración y lealtad o les provoca desconfianza y rechazo extremos.

En medio del debate preelectoral estadounidense, dos recientes libros sobre Hillary Clinton ilustran la situación: A su manera, de Jeff Perth y Dan Van Natta Junior, ex reporteros de The New York Times y ganadores del premio Pulitzer por diversos reportajes; y Una mujer de mando, escrita por Carl Bernstein, también ganador del prestigiado premio junto con Bob Woodward por su trabajo sobre el escándalo Watergate, que provocó la caída del presidente Richard M. Nixon en agosto de 1974.

El primero es una biografía no autorizada y subraya los defectos que, afirman sus autores, tiene Hillary: la ambición por el poder y la ausencia de escrúpulos para conseguirlo. El segundo traza un perfil favorable de la senadora: una mujer muy inteligente -que incluso salvó del desastre al gobierno de su esposo, Bill Clinton, durante el escándalo Lewinsky-, que no debe favores a nadie y cuyo ascenso al Senado y a la lucha electoral por la presidencia es fruto de su perseverancia y de su capacidad política.

Escriben Perth y Van Natta: «Para algunos, ella es una pionera y una heroína; para otros, la suma de todos los miedos». Y agregan que «las elevadas cifras negativas con las que aparece en muchas encuestas nacionales se deben en gran parte a que los ciudadanos la perciben como una persona falsa y como una política que raramente permite a que alguien vislumbre sus puntos vulnerables».

En contraste, Bernstein anota: «su apertura (de Hillary) hacia lo experimental le da la capacidad para cambiar y crecer como persona (…) Es arrogante pero con frecuencia humilde. Está enamorada de Bill (Clinton), excepto cuando no le está (sic.). Es de mente conservadora y de corazón liberal».

Hillary nació y creció en el seno de una familia republicana. Su padre, Hugh Rodham, no permitía que en su casa se escucharan palabras provenientes de un político demócrata. De hecho, al principio Hillary fue integrante del Partido Republicano; sin embargo, durante sus estudios universitarios en el Wellesley College, en Massachussetts, ocurrieron acontecimientos que marcaron a su generación: el asesinato de Martin Luther King (4 de agosto de 1968), el de Robert F. Kennedy (5 de junio de 1968) y el desastre de la guerra de Vietnam. Tales hechos cambiaron profundamente su mentalidad. Se volvió liberal y se afilió al Partido Demócrata.

En los años setenta Hillary se graduó como abogada en la Universidad de Yale. Según Perth y Van Natta, de esa época data no sólo la relación amorosa con Bill, sino también su ambición por el poder.

Afirman incluso que, en aras de lograr sus objetivos, Hillary incurrió en contradicciones y bandazos políticos.

Recuerdan: «En sus primeros años como abogada, Hillary criticó al destacado abogado Joseph Califano Junior por representar legalmente a la empresa Coca-Cola and Company en un caso de maltrato de trabajadores agrícolas migrantes (…) Durante una audiencia en el Senado, Hillary confrontó a Califano y le gritó: ‘Nos vendiste, hijo de puta, nos vendiste’.

«En 1979, ya siendo primera dama del estado de Arkansas, donde Bill fue electo gobernador en 1978, Hillary representó legalmente a Coca-Cola and Company en una demanda presentada por Ronnie Weeks, quien acusó a la empresa de negarle los beneficios de jubilación que le correspondían después de que quedó lisiado durante un accidente de trabajo.»

Perth y Van Natta mencionan también el paso de Hillary por bufete de abogados Rose Law Firm, en el estado de Arkansas, y las sospechosas inversiones en bienes raíces que hicieron ella y su esposo con la empresa Madison Guaranty: con poca inversión de dinero, el matrimonio Clinton obtuvo jugosas ganancias gracias a la ayuda de los ejecutivos de esas empresas, quienes violaron algunas leyes financieras. Afirman sin embargo que ni ella ni su marido fueron responsables directos de malos manejos del dinero o de abuso de poder. En esas fechas Bill era gobernador de Arkansas.

Así mismo, los autores de A su manera apuntan que «la página de internet de la actual campaña de Hillary para la presidencia eliminó todos los aspectos de su desarrollo profesional como litigante e integrante del bufete Rose Law Firm».

Y es que, subraya, varios colaboradores y amigos de la pareja Clinton durante la época en que Bill fue gobernador de Arkansas (1978 a 1982 y 1986 a 1992) luego pararon en la cárcel o murieron.

Ejemplifican: Webb Hubbel renunció en 1944 al puesto de procurador general de Justicia Asociado en la administración de Clinton. El hecho ocurrió después de que se declaró culpable de fraude durante una investigación sobre sus actividades financieras cuando era colega de Hillary en Rose Law Firm.

El 20 de julio de 1993 Vincent Foster, otro colega de Hillary en Rose Law Firm, se suicidió a bordo de su auto en un parque cercano al río Potomac, en el estado de Virginia, supuestamente porque no aguantó la presión de su nuevo empleo como asesor presidencial ni las críticas que lanzaba la mayoría republicana en el Congreso contra su amiga y su jefe.

Perth y Van Natta afirman que su arribo a la Casa Blanca lo planeó el matrimonio Clinton desde «hace más de tres décadas», durante «los primeros días de su romance».

Aseguran también que ese plan cimentó su relación de pareja, pues ambos «acordaron trabajar juntos para revolucionar al Partido Demócrata y al final hacer de la Casa Blanca su hogar».

Por eso, agregan, cuando Bill ganó la presidencia en 1992, «su plan se hizo todavía más ambicioso: ocho años de presidencia para él y ocho años para ella. Su pacto audaz permanecía como un secreto… hasta ahora».

* Tomado de la revista mexicana Proceso, en acuerdo con La República.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje