El cargo más grave que enfrenta son las matanzas de la Cantuta y Barrios Altos en Lima

El ex presidente Fujimori regresó extraditado a Perú 7 años después

Vestido con un abrigo negro, Fujimori, de 69 años, abandonó Santiago a bordo de un avión, un Antonov de la Policía peruana que hizo una escala en Tacna, ciudad peruana fronteriza con Chile, hacia las 13.20 locales, camino a Lima.

El destino de Fujimori ­presidente de Perú entre 1990 y 2000­ quedó sellado el viernes, cuando la Corte Suprema de Chile aprobó la extradición del ex mandatario a Perú por dos cargos de violación a los derechos humanos y cinco de corrupción.

El cargo más grave que enfrenta el mandatario es por las matanzas de la Cantuta y Barrios Altos en Lima entre 1991 y 1992, ejecutadas por un escuadrón paramilitar. La Justicia peruana deberá probar si él ordenó esos operativos o estaba al tanto de los mismos. La Fiscalía pide por este caso 30 años de prisión.

La ministra de Justicia peruana, María Zavala, dijo que Fujimori será recluido en una sede policial al este de Lima.

La Policía ha habilitado en este cuartel un ambiente especial de 50 m2, con un dormitorio, un pequeño estudio y un baño, construido con concreto armado y vidrios blindados.

Medios peruanos señalaron que Fujimori quedará detenido bajo el «régimen cerrado especial», que le permitirá dos horas de patio al día y visitas restringidas a sus familiares cercanos y abogados.

Deberá, asimismo, conversar a través de una ventanilla y no podrá tener televisión pero sí acceso a revistas y periódicos.

El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) ha dispuesto que sean diez los efectivos encargados de custodiar en permanencia al ex mandatario, además de los agentes del cuartel policial.

El traslado de Fujimori desde el aeropuerto a la sede policial estará rodeado de un impresionante operativo de seguridad, con un despliegue que incluirá helicópteros, autos blindados y más de 200 agentes policiales.

Las autoridades peruanas han expresado su intención de llevar a cabo un juicio rápido en el cual el ex mandatario goce de todas las garantías.

Más allá del aspecto judicial, el regreso a Lima tiene grandes connotaciones políticas, en un país donde todavía él y sus seguidores tienen gran influencia.

Poco antes de su llegada a Lima, centenares de sus partidarios se enfrentaron a agentes antimotines de la Policía peruana cerca del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, al oeste de la capital peruana.

Unos 300 manifestantes lograron romper un cerco policial y avanzaron hasta las inmediaciones de la base de la Policía Aérea, a un costado del aeropuerto, donde se presume llegará el ex mandatario.

Los fujimoristas, que vestían camisetas con la foto de Fujimori, enarbolaron un gran cartel en el que se leía: «Defendamos la inocencia de Fujimori» y coreaban la consigna «Chino, valiente, aquí está tu gente».

Con 13 congresistas sobre 120 en el Congreso unicameral, el fujimorismo ha hecho alianza ­circunstancial y tácita­ con el gubernamental APRA del presidente Alan García, lo que podría modificarse con esta nueva situación.

«El fujimorismo va a movilizarse, va a estar fuerte. El fujimorismo tiene mucho arraigo popular, esa gente me va a respaldar», aseguró el ex presidente a la prensa chilena.

El ex mandatario abandonó Chile tras arribar de sorpresa a Santiago en noviembre de 2005 desde Japón, donde pasó cinco años tras renunciar por fax a la presidencia peruana.

Su paso por Chile, según declaró el propio Fujimori, fue parte de una estrategia para lograr un «blindaje legal», que acortara el número de procesos judiciales que originalmente se le seguían en Perú.

El Estado peruano requería a Fujimori por 13 casos, de los cuales la Corte Suprema chilena descartó seis por los que ya no podrá ser juzgado. *

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