Triunfó el republicano Bush
Washington,
Agencias y redacción
Los republicanos mantendrán sus mayorías en el Congreso y posiblemente en la Cámara de Senadores si continúan las actuales tendencias. Mientras que Hillary Clinton logró su banca en el senado por Nueva York, en Puerto Rico habrá una gobernadora mujer -Sila Calderón- partidaria de seguir manteniendo el actual status con Washington.
El demócrata Al Gore y el republicano George W. Bush se disputaron cabeza a cabeza la presidencia de Estados Unidos, al avanzar el escrutinio que recuperó dramatismo tras ponerse en duda la victoria del vicepresidente saliente en el estado clave de Florida.
Gore parecía inicialmente en buena posición para convertirse en el 43º presidente de Estados Unidos, al imponerse en varios bastiones clave en disputa como Michigan, Minnesota, Pensilvania, Nueva York y California con sus 54 electores.
Sin embargo, los canales de televisión corrigieron sus proyecciones iniciales sobre Florida que daban ganador al demócrata y afirmaban a las 03H30 GMT que los resultados eran demasiado parejos como para poder pronunciarse. Posteriomente, tras la tabulación de los votos, el estado de la Florida parecía inclinarse con sus 25 grandes electores para Bush, lo que anticiparía su triunfo, segúan analistas de la televisión de Estados Unidos.
Bush obtenía al cierre de esta edición un total de 271, contra 249 para Gore sobre los 270 votos electorales necesarios para acceder a la Casa Blanca, según resultados de encuestas a boca de urna citados por las principales televisoras norteamericanas.
De los estados que se consideraban más reñidos, Gore ganó en Pensilvania (23 votos electorales), Michigan (18), Minnesota (10), Maine (4) y Nuevo México (5).
Bush ganó Tennessee (11), New Hampshire (4) y Missouri (11).
Gore fue dado favorito en California, el premio «gordo» del sistema electoral estadounidense con 54 votos.
En los estados cuyos resultados se daban por descontado de antemano, Gore ganó Connecticut, Delaware, el Distrito de Columbia, Illinois, Maryland, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Rhode Island y Vermont.
Bush se impuso en Alabama, Dakota del Norte y del Sur, Georgia, Indiana, Idaho, Kansas, Kentucky, Luisiana, Mississippi, Montana, Nebraska, Carolina del Norte y del Sur, Oklahoma, Ohio, Texas, Utah, Virginia Occidental, Virginia y Wyoming.
Por su parte, Hillary Clinton ganó la pugna en Nueva York por el Senado frente al republicano Rick Lazio, convirtiéndose en la primer Primera Dama en conquistar un cargo de elección popular.
Además de la presidencia también se pusieron en juego 435 bancas de la Cámara de Representantes y una tercera parte de los 100 escaños del Senado, ambos controlados por los republicanos desde 1994.Las gobernaciones de 11 estados y una variedad de cargos locales –desde ediles hasta miembros de directorios escolares– igualmente se decidían este martes.
Bush y Gore habían concluido sus campañas a ritmo desenfrenado, en uno de los comicios norteamericanos más disputados en cuatro décadas. Se trata de la carrera presidencial más reñida desde las elecciones de 1960 que enfrentaron a John F. Kennedy y Richard Nixon. Hasta último momento, las encuestas no permitieron aventurar resultados. La candidata demócrata Hillary Rodham Clinton ganó el martes un puesto en el senado de Estados Unidos por el estado de Nueva York, y se convirtió en la única primera dama de su país en lograr una victoria electoral.
Las cadenas de televisión estadounidenses dijeron que Hillary Clinton venció al candidato republicano Rick Lazio, un congresista de Long Island, y sustituirá al retirado y también demócrata Daniel Patrick Moynihan.
La victoria de Hillary Clinton da un empuje a los esfuerzos demócratas por vencer a la mayoría republicana en el senado de 54 escaños sobre 100.
«Lo hizo», dijo el también recién electo senador demócrata por Nueva York, Charles Schumer, quien acompañó a la Primera Dama desde los primeros pasos de una extensa campaña de dos años.
«Y lo hizo a la antigua, se lo ganó», agregó Schumer. «Ella trabajó duro y se concentró. Y más que eso, se mantuvo coherente».
El triunfo de Hillary, además de asegurar que el apellido familiar permanecerá en la palestra política por al menos otros seis años, ratificó la simpatía neoyorquina por los demócratas: además de los dos senadores correspondientes al estado, también sacó ventaja el candidato presidencial Al Gore.
Los simpatizantes de la Primera Dama reunidos en el hotel Grand Hyatt en el centro de Manhattan, vivaron las proyecciones de las cadenas televisivas que la dieron como ganadora, en tanto algunos abucheos aislados se escucharon en el Hotel Roosevelt, donde esperaban los seguidores de Lazio. La llegada de Hillary a los pasillos espectrales del Senado, –descripto por algunos como el club de hombres más exclusivo del país– comenzó formalmente en 1997, cuando ella anunció que se embarcaría en una gira para escuchar los problemas de los neoyorquinos. Lazio se lanzó a la campaña en mayo.
Resaltando el carácter histórico de la postulación, el portavoz de la convención demócrata que la nombró candidata en mayo, Sheldon Silver, anunció: «qué dulce va a ser el momento en que cambiemos el título de Hillary Rodham Clinton de primera dama a senadora de Nueva York».
Esas palabras se volvieron proféticas.
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