Aniversario comunista

Moscú, AFP

Varios millares de rusos, nostágicos de «los viejos y buenos tiempos» de la época soviética, desfilaron este martes por el centro de la capital rusa, blandiendo banderas rojas, retratos de Stalin y llevando claveles rojos en sus manos, símbolo de la revolución de octubre.

«La Unión Soviética es mi única patria», afirmó Ksenia Nikolaievna, una profesora de 63 años que llegó este martes al centro de Moscú para participar en un desfile consagrado al octogésimo tercer aniversaio de la revolución comunista de octubre de 1917.

Procedentes de la plaza de Kaluga, donde se encuentra una gigantesca estatuta de Lenin, los manifestantes avanzaron varios kilómetros por Moscú, atravesando la Moskova y rodeando el Kremlin para desembocar en la Plaza de los Teatros, enfrente del Bolshoi, donde se erige un imponente busto de Karl Marx.

Entre 4.000 y 5.000 personas, según la policía, desfilaron al grito de lemas como «el poder al pueblo, las fábricas a los trabajadores», «abajo el capital» o «la banda de Yeltsin y Putin, ante el Tribunal».

Los manifestantes parecían sin embargo menos hostiles al régimen que en la época del ex presidente Boris Yeltsin. «Pienso que con la llegada de Vladimir Putin al poder, ha habido cambios positivos en la política interior», estimó Leonid Alexeievitch, un militante comunista de 56 años.

«Putin ama Rusia y se inquieta por el futuro de su pueblo, pero no está bastante decidido en la lucha contra las oligarquías (poderosos hombres de negocios) que han saqueado el país», añadió.

«Yeltsin causó muchas desdichas al pueblo, pero su época pertenece al pasado», se regocijó el presidente de la Duma (cámara baja del parlamemto), Guennadi Seleznev, presente en la manifestación. Interrogado por la AFP, Seleznev dijo que espera que Putin «elabore otra política».

«Putin fue a París a adornar con flores las tumbas de los rusos (blancos) que abandonaron el país, habla de hacer crecer el país y crear un Estado fuerte, y debería también inclinarse ante los héroes de la revolución», añadió Ziuganov, jefe del Partido Comunista ruso.

El líder del movimiento comunista radical ruso del trabajo, Viktor Anpilov, llamó por su parte a los manifestantes a forzar los cordones de la policía y a reunirse en la Plaza Roja, lugar tradicional de los desfiles comunistas antes de la caída de la URSS en 1991. Algunas decenas de partidarios intentaron forzar el paso, originando una pequeña refriega que produjo un herido leve entre los servicios del orden.

No muy lejos de la manifestación comunista, varios estudiantes, militantes del partido pro-Kremlin, Edinstvo (Unidad), manifestaron su apoyo a Putin.

El 7 de noviembre (25 de octubre del antiguo calendario ruso) quedó como día feriado en la Rusia post-soviética, que Yeltsin transformó oficialmente en «Día de la armonía y de la reconciliación nacional».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje