El diario francés Le Monde analiza relaciones de Cuba y Venezuela

"Chávez, hijo de Castro"

París, Caracas, ANSA, Reuters

En el artículo, el diario consideró que como parte de una estrategia para prolongar lo máximo posible su poder los caudillos latinoamericanos «detestan escoger sus delfines».

«Fidel Castro no escapa a esta regla. Cuarenta años de poder en Cuba y no designó un sucesor. En la escena internacional, en cambio, encontró un heredero en la persona de Hugo Chávez, el joven presidente de Venezuela», escribió Le Monde.

El periódico galo abordó en especial la reciente visita de Castro a Venezuela.

«Fidel Castro tenía todo para ganar con ese viaje», dijo el diario que considera que la apuesta era más arriesgada para Hugo Chávez.

Le Monde se refirió a la «bocanada de oxígeno» que dio a la economía cubana el acuerdo petrolero facilitado por Venezuela y al peligro interno al que se expuso Chávez con una visita considerada «inoportuna».

El diario, no obstante, consideró que la visita de Fidel no alterará las relaciones con Washington, basadas en el principio de «realidad energética».

«Con Chávez, Washington adoptó una política de esperar y mirar, juzgar al joven presidente por sus actos y no por sus propósitos; desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días Venezuela respondió siempre a la demanda petrolera de Estados Unidos», recordó el periódico.

Amplios poderes

La Asamblea Nacional de Venezuela otorgó el martes amplios poderes al presidente Hugo Chávez para legislar por un año mediante decretos, lo que para opositores supone una concentración de poder.

La llamada Ley Habilitante, aprobada por la mayoría oficialista, da a Chávez poderes sin precedentes para llevar adelante su «revolución democrática» en el tercer exportador de petróleo del mundo.

El instrumento permite al gobierno aprobar leyes, de forma expedita y sin debate parlamentario, en seis ámbitos: financiero; económico y social; infraestructura, transporte y servicios; seguridad ciudadana y jurídica; ciencia y tecnología, y de organización y funcionamiento del Estado.

«Se declara aprobada la ley que autoriza al presidente de la República para dictar decretos con fuerza de ley en las materias que se delegan», dijo el presidente de la Asamblea, William Lara, tras la votación a mano alzada.

Legisladores opositores sostuvieron que la habilitación, la segunda que solicita y obtiene Chávez en sus 21 meses de gobierno, es demasiado amplia, permite la concentración de poder en el Ejecutivo y margina al Legislativo. Además algunos cuestionaron su vigencia por 12 meses.

Opositores y analistas perciben como riesgoso que no se haya determinado el conjunto de decretos-leyes que espera aprobar el Ejecutivo en cada ámbito. En un proyecto inicial el gobierno había enumerado más de 30 leyes que aprobaría en el marco de la Habilitante.

Chávez, un militar nacionalista de ideas de izquierda, pidió los poderes extraordinarios para acometer rápidas reformas que considera necesarias para reactivar la economía y adaptar el cuerpo de leyes a una nueva Constitución aprobada en diciembre.

César Pérez, diputado opositor de Copei, dijo que «esta Ley Habilitante kilométrica, que invade casi todas las actividades de la Asamblea, es un mecanismo sutil de concentración del poder (…). Es una castración al poder legislativo».

Agregó que no existe en Venezuela una crisis fiscal que amerite otorgar al presidente poderes tan amplios. «En este momento el gobierno está disfrutando de un chorro de petrodólares. No tiene emergencia».

Las habilitaciones dadas a otros presidente y la primera otorgada a Chávez, pocos meses después que asumió la presidencia en febrero de 1999, fueron sólo para legislar en materia económica en momentos de crisis fiscales.

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