"Queremos un mundo sin capataces ni amos", dijo Rafael Correa

Presidente de Ecuador llama en Argentina a ignorar al FMI y al BM

«Debemos construir una nueva arquitectura financiera regional que no dependa de la arquitectura financiera internacional», dijo Correa en una rueda de prensa en un hotel de Buenos Aires, donde fustigó la política de los organismos de crédito internacionales para los países latinoamericanos.

Poco después completó su llamado a construir un nuevo orden en América Latina, al decir que «queremos un mundo sin capataces ni amos», mientras acompañaba a su par argentino, Néstor Kirchner, junto a la primera dama y presidenciable Cristina Fernández, a un acto de campaña electoral en la periferia oeste de Buenos Aires.

Correa defendió la creación de una nueva arquitectura financiera para reforzar la integración regional, antes de firmar acuerdos bilaterales con Kirchner y su mujer en la Casa Rosada (gobierno).

El mandatario andino calificó de «actores del neoliberalismo» al FMI y al BM e instó a la región a «superar esa historia nefasta».

«En los últimos 20 años, (que) han sido vergonzosos y nefastos, hemos recibido recetas (venidas) del exterior» para los problemas económicos latinoamericanos, afirmó.

Correa destacó la necesidad de crear dos instituciones análogas al FMI y al BM «con una lógica de desarrollo y una nueva lógica financiera».

Dijo que una de las entidades sería el Banco del Sur, «para proyectos de desarrollo con la capitalización por medio de aportes de los países de la región» y el otro un Fondo Sudamericano de Reservas, que junte las reservas regionales.

El Banco del Sur fue una iniciativa de Venezuela, a la que adhirieron Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Uruguay, pero su puesta en marcha está en proceso de discusión.

«Si juntamos las reservas (internacionales) de América Latina (tendremos) capacidad de autofinanciamiento», señaló el mandatario, quien calculó en 200.000 millones de dólares el nivel de reservas de los países latinoamericanos.

Correa dijo que «la integración ya no es sólo una aspiración ni un ideal, sino una necesidad para la subsistencia de los países pequeños, de economía abierta y con monedas nacionales».

En la Casa Rosada, firmó luego una batería de acuerdos para la puesta en marcha de programas de inclusión social, de cooperación bilateral en el sector metal-mecánico, agropecuario y en actividades espaciales, entre otros.

Correa se reunió luego con Kirchner durante casi una hora, y al finalizar el encuentro partieron junto a la candidata oficialista al acto en Merlo (periferia oeste de Buenos Aires), donde se reunieron centenares de partidarios progubernamentales, en un club engalanado con banderas de ambos países.

El visitante le deseó «la mayor de las suertes» a Fernández en la contienda electoral del 28 de octubre, para la cual es favorita, según las encuestas. En ese escenario, Correa se mostró como un fervoroso seguidor de la música argentina y elogió a famosos compositores e intérpretes locales, como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Fito Páez, León Gieco y Alberto Cortez, lo que mereció una ola de aplausos de los participantes. Tras el acto, el mandatario ecuatoriano encabezaba un encuentro abierto al público en la sede de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo, emblemática organización de derechos humanos, nacida en la resistencia contra la última dictadura (1976-83).

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