Argentina integraba ETA
Madrid, AFP
Dos detenidas españolas, identificadas como Nerea Garro Pérez y Ainara Estebaranz Cruz, trataron infructuosamente el lunes de pedir asilo político en la embajada de Cuba en Madrid.
«Probablemente se sintieron acosadas, creyeron que había un operativo (policial) muy próximo a ellas y pidieron el asilo político a Cuba», dijo ayer el ministro del Interior español, Jaime Mayor Oreja, en una rueda de prensa.
«La embajada llamó a los servicios policiales y cuando salieron de la legación fueron detenidas», añadió el ministro, quien afirmó que las dos «etarras» son miembros «liberados» de ETA (a sueldo de la organización armada y fichados por la policía), que venían siendo seguidas desde finales de octubre pasado por las fuerzas del orden.
Un diplomático cubano aseguró que las dos presuntas etarras «abandonaron voluntariamente» la sede diplomática caribeña.
Su detención inició una operación policial que permitió detener, la noche del lunes al martes, a otros dos presuntos colaboradores de ETA, identificados como Asier Urretavizcaya y Víctor Goñi Martínez, y otras dos personas, cuya relación con la organización armada se está investigando, según Oreja.
Durante el operativo, la policía registró tres pisos en Madrid y otro en la localidad de Azuqueca de Henares, en la provincia de Guadalajara, al noreste de Madrid, cuya propietaria fue detenida, al tiempo que se le incautó dos pistolas, así como tres pasaportes falsos.
Por la noche, la policía halló explosivos y material electrónico para fabricar bombas y coches-bomba en un apartamento de la calle Caravaca del centro de Madrid, en uno de los tres pisos registrados.
La operación se extendió a Barcelona (noreste), donde fueron detenidas dos mujeres, una argentina de 24 años con las iniciales MZ y una francesa de 21 años, cuyas iniciales son MG, que compartían un apartamento con otro presunto etarra detenido el lunes, identificado como Víctor Goñi.
El operativo contra el comando «etarra» en Madrid continúa abierto y no se descarta que se puedan producir más detenciones y registros de pisos, aseguró Mayor Oreja.
El grupo había llegado a Madrid la semana pasada y «estaba llevando a cabo labores de información», aseguró el ministro, quien descartó la posibilidad de que participaran en el atentado que el pasado 30 de octubre causó tres muertos y una treintena de heridos en Madrid.
Cinco de los heridos aún permanecen hospitalizados.
Ese día, el juez del Tribunal Supremo, Francisco Querol, su escolta Jesús Escudero y su chofer, Armando Medina, fueron asesinados con un coche bomba, detonado por control remoto al paso del vehículo oficial en que viajaban.
El atentado fue atribuido al comando Madrid de ETA. «No estamos en disposición de decir que está desarticulado el comando Madrid», aseguró Mayor Oreja, quien precisó que lo único cierto es que el grupo detenido «iba a actuar como tal comando».
El grupo «no había registrado todavía ninguna actuación, aunque ello no significa que alguno de ellos (sus miembros) no haya podido colaborar en otras acciones de ETA», afirmó el ministro.
Mayor Oreja felicitó a las fuerzas del orden por su acción, porque «en esta ocasión se ha evitado nuevos atentados», pero al mismo tiempo pidió que se contenga «la alegría porque la ofensiva de ETA va a seguir».
La organización armada vasca ha asesinado a 19 personas en una de sus más duras ofensivas, lanzada a principios de año tras romper una tregua de 14 meses.
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