El gobierno de la presidenta socialista Bachelet evocará la fecha con una misa privada en La Moneda

Chile recuerda hoy los 34 años del golpe militar de Pinochet

Organizaciones de derechos humanos, grupos vinculados a la izquierda y antiguos colaboradores entregarán ofrendas florales y rendirán pequeños homenajes al presidente Allende en el monumento que lo recuerda en una plaza contigua al palacio presidencial de La Moneda.

El gobierno de la presidenta socialista Michelle Bachelet -que busca extender las reparaciones a las víctimas de la dictadura- recordará la fecha con una misa privada en el palacio de gobierno, bombardeado e incendiado durante la asonada golpista que encabezó Pinochet.

La familia del ex dictador, por su parte, inaugurará una cripta al interior de su parcela de Los Boldos, en la costa central chilena, en el primer paso para la posterior construcción de un mausoleo en su recuerdo.

Sus antiguos colaboradores darán además el vamos a dos proyectos ideados para preservar el legado de su régimen: un museo que contenga sus objetos personales -como la banda presidencial con la que gobernó por 17 años- y un centro de documentación.

Ambas ideas, patrocinadas por la fundación que lleva su nombre, buscan mantener viva el recuerdo de Pinochet, ausente del debate político incluso antes de su muerte, el pasado 10 de diciembre, a los 91, víctima de un infarto al corazón.

Procesado por violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción, aunque nunca alcanzó a recibir una condena, Pinochet había perdido gran parte del apoyo político de sus antiguos partidarios que hoy conforman la derecha opositora y sectores empresariales.

El desmarque se acentuó después que en 2004 estalló el escándalo de sus cuentas secretas en el Banco Riggs de Washington, con depósitos estimados en 27 millones de dólares.

«Pinochet ya es parte del pasado», dijo recientemente el vocero del gobierno, el ministro Ricardo Lagos Weber.

El ex dictador está ausente también en los medios de prensa chilenos y sobre todo entre las nuevas generaciones.

«Es absolutamente cierto» que los jóvenes ya no se fijan en Pinochet, dijo a la AFP el analista político Ricardo Israel.

«Las movilizaciones estudiantiles ya no son contra Pinochet, sino contra las políticas del gobierno» actual, agregó el experto, recordando las masivas manifestaciones que los jóvenes realizaron el año pasado para exigir una educación de calidad.

«Lo más probable que ocurra con la imagen de Pinochet es que, como con otros dictadores de la región, vaya desapareciendo, dando paso a nuevas figuras hasta que, dentro de un par de décadas, los historiadores hagan una revisión», añadió.

«No sé si hay indiferencia, pero ya no es protagonista, hay otros temas que son más importantes», respondió por su parte el dirigente estudiantil Maximiliano Mellado, activo participante de las movilizaciones juveniles.

«Pinochet está muerto, pero sigue siendo el padre del Chile actual», opinó por su parte el cientista político Patricio Navia, en declaraciones a la AFP.

Según Navia, Pinochet sigue vivo al mantenerse aún el sistema económico de corte neoliberal, que no ha sido modificado por los gobiernos de centro-izquierda que están en el poder desde 1990, tras el fin de su dictadura.

El domingo, organizaciones de derechos humanos marcharon en recuerdo del golpe militar y de sus víctimas.

La marcha, en la que participaron unas 5.000 personas, fue más pacífica que las de otros años y dejó un saldo menor de 150 detenidos.

Tras perder un plebiscito en octubre de 1988, la dictadura de Pinochet concluyó el 11 de marzo de 1990, dejando unas 3.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos. *

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