El Papa

Benedicto XVI rindió homenaje ayer a las víctimas del Holocausto en Viena, donde inició su andadura de peregrino con una veneración a la Virgen en la que ahondará en el santuario de Mariazell durante su visita a Austria. Bajo una lluvia persistente el Sumo Pontífice dio los primeros pasos de su peregrinación en Viena, donde acudió a la Mariensaule (Columna de la Virgen) para dar culto a María, el verdadero objetivo de su viaje de tres días que le servirá de trampolín para abordar los desafíos de la fe en Europa.

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