Diplomacia popular en el Medio Oriente

La excelente Orquesta juvenil europea-árabe-israelí fundada por Daniel Barenboim y Edward Said (que tuvimos el privilegio de oír en Montevideo), es sin duda la manifestación internacionalmente más notoria de la colaboración entre israelíes y palestinos, al margen de las diferencias políticas, pero está muy lejos de ser la única. Desde hace muchos años se han venido realizando esfuerzos privados para acercar a las partes, con prescindencia de lo que hicieran o dejaran de hacer los gobiernos.

El gran pionero del «acercamiento al enemigo» fue el israelí Abie Nathan. Nacido en Persia en 1927, a los 17 años se convirtió en un piloto de la Fuerza Aérea británica. En 1948 se presentó como piloto voluntario para combatir por Israel en su Guerra de Independencia y desde entonces permaneció en el país. En los años cincuenta trabajó como piloto en la compañía El Al y a comienzos de la década del sesenta abrió el restaurante «California» que pronto se convirtió en uno de los centros de la vida bohemia de la ciudad. En 1965 se presentó como candidato al Parlamento y si bien no fue electo, prometió que si obtenía apoyo, volaría a Egipto, entonces un país enemigo, con un mensaje de paz. Abie cumplió su promesa el 28 de febrero de 1968 y retornó a Israel dos días más tarde. Su viaje causó grandes polémicas y cambió su vida. Abie emprendió otras misiones de paz privadas a Europa, Estados Unidos y Rusia. Muchos líderes se negaron a entrevistarse con él considerándolo un aventurero sediento de publicidad, pero otros como el Papa, Bertrand Russell y otras personalidades de la cultura vieron en él a un auténtico idealista al que valía la pena apoyar. De regreso a Israel, se dedicó a propagar sus ideas pacifistas y a obtener recursos para los necesitados. Durante treinta años colaboró con organizaciones internacionales en la ayuda a las víctimas de terremotos, hambre y guerra en América del Sur, Africa, Camboya y otros países. En Israel colaboró con diversas entidades como la Asociación de lucha contra el cáncer, Ilan, una fundación de apoyo a niños discapacitados, Yad Sarah, una vasta red de voluntarios que ayuda a ancianos y discapacitados y muchas otras. En 1967 fundó una emisora radial dedicada a preconizar la paz en el Medio Oriente. Entre 1973 y 1993 «La voz de la paz» transmitió su mensaje pacifista en el Mediterráneo. Entre 1989 y 1992 libró una tenaz lucha contra la ley que prohibía los contactos con la OLP, por lo que fue encarcelado dos veces al violarla. En 1993, luego de los acuerdos de Oslo, echó a pique su barco en el que tenía la transmisora y continuó con su obra humanitaria, sobre todo en Africa. En 1997, durante un viaje a los Estados Unidos, tuvo un severo ataque al corazón y quedó parcialmente paralizado. Hoy, con 80 años, vive en un residencial en Tel Aviv.

Hasta hoy, el lugar más simbólico de coexistencia pacífica entre árabes y judíos es la aldea cooperativa Neve Shalom (Oasis de paz) en hebreo y Wahat as Salam en árabe. Fue fundada conjuntamente por árabes y judíos israelíes para demostrar que ambos pueblos pueden vivir en paz y armonía. La aldea está situada en una colina de Latrún a mitad de camino entre Tel Aviv y Jerusalén, en un territorio que Israel ha controlado desde 1967 y que hasta entonces había sido tierra de nadie entre las líneas de Israel y Jordania.

La aldea fue ideada y fundada por el sacerdote dominico Bruno Husar, de origen judío, en 40 hectáreas que fueron arrendadas al monasterio trapista de Latrún por una suma simbólica. Husar cuenta en su autobiografía que él estableció su casa en el lugar y esperó que otros se unieran a él. En 1999 cuando la aldea ya era autosuficiente, el Monasterio le entregó veinte hectáreas y se quedó con el resto.

Actualmente viven en la aldea 50 familias y hay 300 personas, judías y árabes en lista de espera para integrarse al lugar. Desde su fundación, voluntarios de distintas partes del mundo vinieron a colaborar con la aldea. En ella funcionan tres instituciones educativas: 1) una red educativa binacional y bilingüe (hebreo-árabe) que en 2005 tenía 200 alumnos. La mayor unidad en esta red es la escuela primaria, la primera binacional en el país y recibe subvención del gobierno. 2) La Escuela de la Paz, una organización única que ofrece encuentros judeo-árabes. Fundada en 1979, la escuela ha realizado seminarios, talleres y cursos para unos 45.000 jóvenes y adultos de Israel y los territorios palestinos. La Escuela para la Paz también forma moderadores para organizar encuentros entre árabes e israelíes. 3) El Centro Pluralista Espiritual en memoria de Bruno Husar, un marco de reflexión abierto al público en general.

Además Neve Shalom-Wahat as Salam tiene un pequeño motel para visitantes con 39 habitaciones que ofrece a visitantes extranjeros la posibilidad de familiarizarse con la filosofía y las actividades del lugar. La aldea ha sido nominada cuatro veces para el Premio Nobel de la Paz.

Pero los proyectos de acercamiento palestino-israelí no se agotan con estos ejemplos. En el último número de la revista británica «The Economist» (Setiembre 1 a 7) un artículo pasa revista a algunos de los numerosos proyectos que están funcionando. Entre ellos figuran los siguientes: el grupo Iniciativa del 5 de junio organizó en el verano una serie de «días de paz» en Israel y la Margen Occidental; el proyecto «Sulja» (Reconciliación) organizó un festival de tres días; unos 1.000 jóvenes judíos y árabes compitieron en un torneo de fútbol; una «sulha»hip-hop unió a artistas del rap árabes y judíos; una compañía de teatro palestina-israelí realizó una gira. A esto hay que sumar contactos más o menos institucionalizados como «Luchadores por la paz», que facilita el encuentro entre ex soldados israelíes y ex guerrilleros palestinos, dos estaciones radiales, grupos juveniles y ecológicos. Algunas fundaciones financiadas por filántropos del exterior, en su mayoría judíos, ayudan en campos específicos. Por ejemplo, el fondo Abraham trata de mejorar el trato de los judíos israelíes con la población árabe del país. Entre otros aportes, financia cursos de cultura árabe para la policía y clases de árabe para liceales. El Nuevo Fondo de Israel, que tiene notoria simpatía por la izquierda israelí, apoya el asesoramiento legal a árabes israelíes y a otras minorías. Entre los proyectos de largo aliento que trascienden las fronteras se cuentan la creación de un museo de ciencia palestino en Jerusalén, la formación de médicos palestinos en medicina de emergencia en hospitales israelíes y un intento de redacción de textos de historia que tengan las dos versiones del conflicto. Un proyecto muy publicitado es «Semillas de paz», programa norteamericano que trae niños palestinos e israelíes a convivir en campamentos de verano en los Estados Unidos.

Naturalmente se plantea la pregunta inevitable. ¿Si hay tantas vías abiertas para el diálogo por qué la solución del conflicto sigue siendo tan inalcanzable? Todas las respuestas a esta interrogante apuntan a la complejidad del conflicto. Pero hay una respuesta parcial insoslayable que al menos apunta a la raíz del problema: el conflicto árabe-israelí se hubiera solucionado hace mucho tiempo si numerosas fuerzas políticas en el Medio Oriente no hubieran estado interesadas en su prolongación artificial por tiempo indefinido. *

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