Chávez busca un pacto humanitario en Colombia
Chávez dio el primer paso concreto al recibir el lunes a familiares de 45 rehenes en poder de la guerrilla de las FARC, entre ellos la madre de la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt, que la semana pasada cumplió 2.000 días en cautiverio.
En sus ocho años en el poder, Chávez que busca establecer el socialismo en su país, y una alianza con Cuba y gobiernos de izquierda sudamericanos ha intentado participar del proceso de paz en Colombia, pero no había contado con el beneplácito de su homólogo de derecha.
Las disputas con Uribe fueron tantas que se llegó al borde de la ruptura de relaciones, cuando servicios secretos colombianos penetraron en Caracas para capturar en diciembre de 2004 a Rodrigo Granda, considerado el ‘canciller’ de las FARC.
Con estos antecedentes, la actual iniciativa «representa una renovada voluntad política de ambos mandatarios (…) de dos países que se necesitan mutuamente», dijo a la AFP Héctor Constant, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela.
Venezuela tiene ahora una mejor oportunidad que la que han tenido en Colombia países como Francia, España o Suiza, «en la medida en que son pueblos mucho más cercanos» con 2.200 km de frontera común, añadió Constant.
Chávez no sólo ofreció el territorio de Venezuela para las tratativas y buscar contactos con el máximo líder de las FARC, el septuagenario Manuel Marulanda, «Tiro Fijo», sino que, como gesto simbólico, ofreció la posibilidad de indultar a 120 paramilitares que conspiraron en Venezuela contra su vida. Sin embargo, Chávez «no podía participar hasta que Uribe lo pidiera», acotó Constant, especialista en el estudio de la diplomacia «bolivariana».
Se trata de «del paso más audaz que se ha dado en mucho tiempo para resolver el conflicto. A Venezuela le interesa por las implicaciones en la frontera», dijo a la prensa José Vicente Rangel, quien hasta enero pasado gobernó ocho años con Chávez, como vicepresidente, canciller y ministro de Defensa.
La novedad también reside en «la confianza que inspira el liderazgo de Chávez en las partes», dijo Constant, al referirse al reconocimiento que hizo la madre de Ingrid Betancourt y el resto de los familiares.
El ex representante de Venezuela ante las Naciones Unidas, Milos Alcaray, en el primer mandato de Chávez, dijo que «la iniciativa de Venezuela para superar el drama de los secuestrados es bienvenida, como en el pasado la diplomacia cubana ayudó a buscar soluciones».
Sin embargo, el también ex vicecanciller (1996-98) indicó que «algunos sectores ven con preocupación la presencia de Venezuela por su identidad ideológica, que inclinaría la balanza hacia el lado de las FARC».
Chávez ha dicho que no le importa que se diga que tiene «un teléfono negro» para hablar con Marulanda.
Como sea, la iniciativa «va a catapultar la imagen positiva» de Chávez, añadió. *
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