El contrapeso de la Organización de Cooperación de Shanghai
FUNDADA EN 2001, la Organización de Cooperación de Shanghai (OCSH) acaba de realizar su séptima cumbre anual en Bishkek, capital de Kirguistán. Participaron los países miembro: China, Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tadyikistán y Uzbekistán, a los que se agregaron en calidad de invitados los presidentes de Irán, Afganistán, Turkmenistán y Mongolia, los ministros de relaciones exteriores de la India y de Pakistán, así como el subsecretario general de la ONU, Lynn Pascoe. El país sede era una de las repúblicas soviéticas del Asia Central, que se separó en ocasión del golpe de Estado contra Gorbachov de agosto de 1991 y después pasó a formar parte de la Confederación de Estados Independientes (CEI).
Tiene fronteras con China y con las también ex repúblicas soviéticas del Asia Central que integran la OCSH. El escritor kirguiz Chinguiz Aitmátov goza de renombre internacional.
Los cables destacan que en esta cumbre, considerada «un contrapoder regional a Washington», los presidentes ruso e iraní lanzaron agudas críticas a EEUU. Vladimir Putin afirmó su convencimiento de que «todas las tentativas por resolver solos los problemas mundiales y regionales son vanos», al tiempo que la declaración conjunta subraya que «las acciones unilaterales» no pueden ser una respuesta a «las amenazas contemporáneas». Es lo que ha venido sosteniendo el presidente ruso en todas las instancias internacionales, y en particular en su intervención en la última reunión del G-8. Por su parte, el presidente Mahmud Ahmadinejad calificó el proyecto de escudo antimisiles del gobierno de Bush como «una amenaza contra toda Asia». En sus palabras, «un proyecto como éste va más allá de la amenaza contra un país (Rusia, obviamente). Afecta a la mayoría del continente, a toda Asia, y en particular a los países de la OCSH».
Por otra parte, desde fuente china (declaraciones del secretario general de la Academia de Ciencias Sociales, Sun Zhangzhi al Diario del Pueblo) se señala que «el número de participantes demuestra que la OCSH tiene cada vez más fuerza de cohesión y poder de convocatoria». Se adoptaron decisiones sobre conformación del Club de la Energía, firma de un tratado de buena vecindad y cooperación a largo plazo y programa de lucha común contra el «terrorismo, separatismo y extremismo».
Con análogo sentido, el analista ruso Alexander Kniazev estimó que «se trata de crear una alternativa de contrapeso frente a la expansión tanto de EEUU como de la Alianza Atlántica en la región luego de los acontecimientos del 11 de setiembre».
En nuestra nota del 11 de agosto («Una visión global del mundo de hoy») nos hacíamos eco del planteo estratégico del general ruso general Leonid Ivashov. El análisis definía el papel de la OCSH ante los planes de hegemonía mundial de EEUU en materia económica, financiera, tecnológica y militar. Decía: «La OCSH debería reunir nuevos aliados y conjuntar el poderío de los países que desean y son capaces de implementar una política autónoma. Primero, es necesario proclamar oficialmente el rechazo a la hegemonía mundial por parte de EEUU. Segundo, China y Rusia deberían denunciar ante el Consejo de Seguridad el despliegue del sistema de defensa antimisiles (DAM) estadounidense como acción que altera la arquitectura de la seguridad global y amenaza a la comunidad internacional. China, India y Rusia podrían formar un frente único ante el dictado de EEUU. También es posible plantearse como tarea la estabilización del sistema financiero global (tarea hoy esencial ante el caos de las bolsas mundiales). Podría formularse una filosofía novedosa basada en la armonía de civilizaciones y en el uso racional de los recursos naturales. Así se iría conformando un nuevo polo político, el polo de la paz». Sin duda la reunión de Bishkek es un paso en esa dirección.
Se informa por otra parte que los países de la OCSH realizaron ejercicios militares, primero en China y luego en los Urales rusos, denominados Misión de Paz 2007 y que contaron por primera vez con la participación de todos sus miembros. A raíz de estas últimas maniobras, el presidente Putin anunció el viernes que 14 bombarderos estratégicos despegaron de siete bases aéreas en el país, acompañados por aviones de sostén y de avituallamiento, y que esos vuelos serán restablecidos con carácter permanente. Explicó que en 1992 Rusia puso fin unilateralmente a los vuelos de sus aparatos estratégicos, pero que el ejemplo no fue seguido por otros países, cuyos vuelos a esa escala prosiguen, lo que crea problemas para la seguridad de la Federación Rusa.
Esto acontece cuando EEUU ha volcado una masa impresionante de armamentos y de dólares en el polvorín del Medio Oriente, tras la gira de Condoleezza Rice y el secretario de Defensa Robert Gates de principios de mes. En el último episodio de esta saga, Nicolas Burns (el Nº 3 del State Department, y reciente visitante ilustre de nuestro país junto con Tom Shannon) firmó el jueves en Jerusalén con el gobierno de Ehud Olmert un protocolo de ayuda militar que aumentó a 30 mil millones de dólares en diez años, enfatizando que no existe «ninguna restricción» en la ayuda militar a Israel. Las tres cuartas partes de la suma se utilizan en la compra de armas a las empresas estadounidenses. Al mismo tiempo, EEUU presiona, en la ONU y otros ámbitos, por la adopción de nuevas medidas contra Irán. Y las masacres en Irak, inundado de armas y de tropas norteamericanas, se acrecienta a límites inauditos, sin que avizore el final de la intervención armada. *
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