Terremoto derriba una cárcel y los  prisioneros se fugan

«Nos fugamos porque el agua nos llegaba a la rodilla», dice Humberto Chávez, uno de los más de 600 presos que el miércoles escaparon de la cárcel de Tambo de Mora, aprovechando que los muros se derrumbaron por causa del terremoto que azotó al sur del Perú.

Chávez está de nuevo en Tambo de Mora (unos 200 km al sur de Lima) para entregarse a las autoridades luego de salir de la prisión junto con otros 600 hombres y mujeres de ese correccional, que decidieron escapar cuando el sismo derribó un 90% del penal ubicado a orillas del mar. «En el momento del temblor se entró el agua (por una marejada) hasta la rodilla donde estábamos y pensábamos que nos íbamos a ahogar; por eso decidimos salir», dijo Chávez, acusado por asesinato y quien reveló que fue a ver si su familia se encontraba bien antes de entregarse a las autoridades.

«Hoy me entrego para poder terminar mi proceso. Soy inocente», señaló el convicto en diálogo con la AFP.

Hugo Rubio, socorrista de la Cruz Roja que trabajó en Tambo de Mora desde el comienzo de la tragedia, hizo una distinción entre los presos que son de la región y los que vienen de afuera.

«En el momento del sismo los presos que son de la región salieron a ver a sus familiares (…) pero no porque quieren huir», dijo. En cambio, «los que no son de acá se robaron dos carros y se robaron algunas cosas», dijo. De hecho, entre la población, ya muy afectada por el sismo, genera zozobra la idea de la fuga de los presos; incluso se registran denuncias de un aumento en la criminalidad sin que se haya comprobado si la responsabilidad de ello o no es de los reos. *

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