EEUU apunta contra la elite del régimen iraní
Los Pasdarán o Guardianes de la Revolución son la primera fuerza militar del país, con más de 100.000 hombres, mejor entrenados y equipados que los soldados del ejército regular.
Este cuerpo fue creado en 1979 por el fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini, como contraposición al ejército del país, con el objetivo de defender la revolución y sus seguidores.
La decisión estadounidense se justifica por el apoyo, que según el gobierno norteamericano, ofrecen los Guardianes a los insurgentes en Irak, a los talibanes en Afganistán, y al Hamás y la Yihad Islámica contra de Israel.
Pero más allá de este argumento, Estados Unidos trata también de eliminar el creciente papel de los Guardianes en los programas nuclear y armamentístico de Irán.
La inscripción en la lista de organizaciones terroristas podría producirse en agosto, según los funcionarios citados por The New York Times, pero podría ser recurrida o anulada si el Consejo de Seguridad de la ONU adopta rápidamente nuevas medidas contra Irán para forzarle a suspender su programa nuclear.
Las dos resoluciones ya adoptadas por la ONU ya están relacionadas en parte con el ejército ideológico del régimen iraní: la primera impone una estrecha vigilancia del jefe de los Guardianes, el general Yahia Rahim Safavi, y de sus colaboradores en sus desplazamientos al extranjero, y la segunda ordena congelar los fondos en el extranjero de las empresas de aviación militar.
Los Guardianes han negado siempre participar en política, pero algunos de sus miembros han ocupado puestos de responsabilidad. Varias decenas de ellos han formado parte del Parlamento elegido en 2004, dominado por la mayoría conservadora.
Uno de ellos es el presidente actual del país, elegido en 2005, Mahmud Ahmadinejad, quien nombró a cinco «guardianes» como ministros de Defensa, Cultura, Comercio, Energía y Asuntos Sociales.
En el seno de los Guardianes, cuya lealtad al jefe supremo, el ayatolá Ali Jamenei, es absoluta, existen diferentes tendencias políticas. Mientras el general Safavi está considerado un ultraconservador, su predecesor, Moshen Rezaie, era un conservador pragmático, como el actual alcalde de Teherán, Mohammad Baqer Qalibaf, ex combatiente de la fuerza aérea de los Pasdarán.
Los conservadores pragmáticos han logrado un gran peso en el ámbito económico, después de haber sido los encargados de reconstruir el país tras la guerra que enfrentó, entre 1980 y 1989, a Irán e Irak.
Presentes primero en la industria militar, han diversificado sus actividades y se han visto beneficiados por haber conseguido contratos millonarios bajo la presidencia de Ahmadinejad para la construcción de infraestructuras.
El general Safavi enumeró el miércoles el listado de proyectos cuyos contratos han sido conseguidos por los Guardianes, entre los que destacan la construcción de una línea de metro en Teherán, un tren rápido hasta el centro, una acería, una fábrica petroquímica, dos puertos en el Golfo y una presa.
A pesar de todo, Safavi recordó que este cuerpo armado es, ante todo, «una fuerza ofensiva y defensiva capital en Oriente Medio». *
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