Escrito por: BAGDAD - AFP
Cuatro de los cinco soldados perdieron la vida el sábado en una explosión durante unos enfrentamientos al sur de Bagdad, en los que también fueron heridos otros cuatro, informó ayer el ejército estadounidense en un comunicado.
Otro militar murió por disparos de armas de pequeño calibre al sureste de la capital iraquí, según un segundo comunicado.
Los cinco hombres pertenecían a la Task Force Marne, desplegada desde hace cuatro meses en la zona sur de Bagdad para “detener el flujo de insurgentes y de armas en la capital”, declaró el sargento Craig Zentkovich. Con estas muertes se elevan a 3.684 las bajas militares estadounidenses en Irak desde la invasión del país, en marzo de 2003, según un balance de la AFP a partir de cifras del Pentágono. Más de 155.000 militares estadounidenses están desplegados actualmente en el país, de los cuales 85.000 se encuentran en Bagdad, donde se enfrentan a un recrudecimiento de los actos de violencia de carácter interconfesional.
El ejército de Estados Unidos intenta expulsar a los grupos extremistas y a los miembros de la célula iraquí de Al Qaida, pero hasta ahora no ha logrado impedir los atentados en Bagdad. Además los islamistas se han desplazado a otras provincias, que castigan con sus ataques. De hecho ayer, se celebraron los funerales de dos altos responsables iraquíes que fallecieron la víspera en el sur del país en un atentado con bomba contra el convoy en el que viajaban y en el que también murieron sus tres guardaespaldas. Las víctimas fueron identificadas como Jalil Jalil Hamza y Jaled Hassan, gobernador y jefe de la policía, respectivamente, de la provincia chiita de Qadisiya, cuya capital es Diwaniya.
Hamza era un responsable del Consejo Supremo Islámico de Irak (CSII), que es uno de los principales partidos chiitas iraquíes dirigido por Abdel Aziz Hakim y cuyo brazo armado es la milicia Badr.
El primer ministro Nuri Al Maliki ordenó ayer la apertura de una investigación sobre el atentado mortal, mientras cientos de personas asistían a las exequias de las víctimas en Nayaf, a 160 km al sur de Bagdad. Ayer domingo no hubo tregua en la violencia que golpea Irak. En las provincia norteñas de Kirkuk y Nínive al menos ocho personas murieron, entre ellas seis policías y un soldado iraquíes.
Por último, el Ejército estadounidense anunció haber capturado a una treintena de presuntos terroristas durante operaciones contra el grupo de Al Qaida en Irak.
Sobre el plano político, Maliki instó en un mensaje televisado a los dirigentes de las principales comunidades a participar en una reunión de crisis, posiblemente hoy o mañana, para tratar de mantener a flote la coalición gubernamental.
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