Ingrid Betancourt y el nuevo rechazo al canje humanitario
AYER CORRIÓ la versión, difundida por la conocida periodista venezolana Patricia Poleo, de que Ingrid Betancourt estaría en Venezuela (en una finca de Elorza, localidad llanera del estado de Apure) y sería entregada al gobierno venezolano para que éste a su vez la entregue a un representante de Francia. La versión se conoció luego de que el presidente Hugo Chávez se declarara dispuesto a contribuir al logro de un acuerdo humanitario en Colombia. No obstante, el mandatario venezolano declaró en Buenos Aires que ojalá Ingrid estuviera libre, pero que no iba a comentar especulaciones. Por su parte, el director del semanario comunista «Voz», Carlos Lozano, declaró en Bogotá que resulta impensable que la ex candidata presidencial haya sido entregada al gobierno venezolano.
Alias «Chupeta»
Mientras siguen y se amplifican los rumores a este respecto, otras noticias sí se confirmaron, en primer lugar la detención por parte de las autoridades brasileñas de uno de los principales narcotraficantes colombianos, por cuya captura la DEA había ofrecido U$S 5 millones. Juan Carlos Ramírez Obaldía (a) «Chupeta» fue detenido en una urbanización de lujo de Aldeia da Serra, municipio del área metropolitana de San Pablo. El jefe de la Policía Nacional colombiana, general Oscar Naranjo (que quedó al mando luego de que decapitaran a una docena de generales de la derecha por denuncias de corrupción y vínculos con el narcotráfico y los paramilitares) adelantó que sería extraditado a EEUU. Ramírez Obaldía había comenzado su actuación en el cartel de Cali, liderado por los hermanos Gilberto y Manuel Rodríguez Orejuela. Cumplió una condena en la década pasada y después reincidió, llegando a ubicarse al frente del cartel del Norte del Valle, considerado ahora el más poderoso del país. Su detención se produjo en el marco de la llamada «Operación Farrapos», destinada a desarticular una organización internacional de narcotraficantes que utiliza a Brasil como puente.
Hay más novedades para este boletín desde Colombia. Se ordenó la captura de tres coroneles del Ejército por infiltración de la mafia narcotraficante, según confirmó el ministro de Defensa, José Manuel Santos. Circulan fundadas denuncias de que el ex jefe de seguridad del presidente trabaja para la CIA. El ex senador Alvaro Araújo, de uno de los sectores uribistas, y encarcelado por vínculos comprobados con los paramilitares, está dirigiendo desde la cárcel, con todas las comodidades y medios a su alcance, la campaña electoral del uribismo para la próxima gobernación del departamento de César. A la vez, continúa el debate público sobre la propuesta de canje humanitario de prisioneros propuesta por las FARC y que goza de amplio ascendiente en la opinión pública.
El profesor Moncayo acusa a Uribe
Un episodio relevante a este respecto se produjo en los primeros días del mes. Como lo expresamos en una nota anterior, el profesor Gustavo Moncayo culminó en la Plaza Bolívar de Bogotá una marcha de 47 días desde Sandoná (departamento de Nariño) para solicitarle al gobierno y a la guerrilla que pacten un intercambio humanitario. El profesor es padre del cabo Pablo Emilio Moncayo, secuestrado el 21 de diciembre de 1997, cuando las FARC atacaron la base militar de Patascoy. En distintas partes de su trayecto, cruzando varios departamentos, Moncayo fue acompañado por manifestantes que llevaban carteles con la leyenda: «No al rescate a sangre y fuego. Sí al intercambio humanitario». En la mañana del día 2, en la plaza, el profesor tuvo un vivo y prolongado altercado con el presidente Uribe, precisamente sobre ese tema. En la parte central del debate, Moncayo insistió en el acuerdo humanitario, en la necesidad del diálogo entre las partes, en la importancia de no dejar morir a los secuestrados en el monte. «No queremos que a nuestros hijos nos los entreguen como a los diputados del Valle (del Cauca)», dijo, y señaló que hay responsabilidad directa del gobierno en esas muertes. En otra instancia señaló que las familias de los secuestrados están «en medio del juego politiquero» de las FARC y del gobierno; que de nada sirve liberar a unos guerrilleros y que no se trata de lanzar propuestas simplemente por lanzarlas. «Usted no es el dueño de la vida», señaló con vehemencia. Terminó anunciando que se quedará en la plaza, con su mujer, hasta que se produzca el intercambio humanitario.
El presidente Uribe le pidió no comparar al gobierno con la guerrilla. También lanzó pullas contra el ex presidente Ernesto Samper, quien autorizó el intercambio de detenidos y ahora trabaja en un proyecto, estigmatizado por Uribe, para efectuar un referéndum sobre un acuerdo humanitario. En cambio, Uribe ha enviado un proyecto al Congreso para legalizar a los paramilitares.
La tozuda negativa
El público que rodeaba la carpa en la cual se desarrolló el debate interrumpió con frecuencia al mandatario a los gritos de «paraco» y «asesino». Este clamor surgía con mayor vigor cuando reiteraba su negativa a aceptar la propuesta de intercambio de prisioneros. Uribe dijo que «el canje no puede ser el camino» e insistió en que «no habrá zona de despeje». Como se recordará, la guerrilla propuso desmilitarizar durante 45 días los municipios de Pradera y Florida, departamento del Valle, y allí proceder a los intercambios. En el debate de la plaza, Uribe improvisó una contrapropuesta, en el sentido de que primero se liberara a los secuestrados y después se establecería una zona de encuentro, sin fuerzas militares, por 90 días. En suma: todo sigue igual, no hay ningún paso de avance. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad