Bush y Karzai, junto a Pakistán, contra los talibanes

Los presidentes de Afganistán, Hamid Karzai, y de Estados Unidos, George W. Bush, coincidieron ayer en que Pakistán debe ayudar a desactivar la violencia en Afganistán, pero discreparon seriamente sobre la influencia de Irán en la región.

Un día después de que Karzai dijera que la República Islámica era «una colaboradora» contra los extremistas, Bush arremetió contra el gobierno de Teherán, del que dijo que «no es una fuerza del bien», y prometió continuar con sus esfuerzos para aislar a Irán a causa de las sospechas que despierta su programa nuclear.

«Seguiremos trabajando para aislarlo porque no son una fuerza para el bien (…), son una influencia desestabilizadora», dijo Bush durante una conferencia de prensa conjunta con Karzai, quien no hizo comentarios al respecto.

Sus conversaciones en la residencia presidencial de Camp David (Maryland), a unos 112 kilómetros de Washington, estuvieron centradas, entre otros temas, en el encuentro que tendrá lugar el 9 de agosto en Kabul entre Afganistán y Pakistán, el supuesto refugio de extremistas talibanes y miembros de Al Qaeda, que se oponen al gobierno de Karzai.

«Espero que en esta jirga (encuentro) obtengamos lo que necesitamos, lo que pienso que ocurrirá», dijo Karzai. «Nuestro enemigo sigue allí, derrotado pero aún escondido en las montañas. Y nuestro deber es terminar el trabajo».

El presidente estadounidense señaló que la reunión estaría centrada en «cómo podemos trabajar juntos ­cómo pueden ustedes trabajar juntos­ para encontrar soluciones comunes a los problemas. Y el principal problema es combatir el extremismo».

Eludiendo una pregunta presente en la campaña para las presidenciales de 2008, Bush evitó explicar si trataría de obtener la autorización de Pakistán para perseguir a los extremistas en su territorio y si tenía «información de Inteligencia útil».

«Tengo confianza en que con información de Inteligencia útil estaremos en condiciones de llevar a los líderes de Al Qaeda ante la Justicia», dijo tres días después de discutir telefónicamente sobre el tema con el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf.

«Estamos en contacto permanente con el gobierno de Pakistán. Es de su interés que los combatientes extranjeros sean llevados ante la Justicia. Después de todo, son los mismos que están complotando para matar al presidente Musharraf», agregó Bush.

Pakistán condenó las advertencias estadounidenses ­incluidas las del precandidato presidencial demócrata Barack Obama y de asesores de Bush­ acerca de posibles acciones contra extremistas en territorio paquistaní sin su autorización.

Bush dijo que Karzai había «expresado correctamente sus preocupaciones sobre bajas civiles» provocadas por tropas estadounidenses o de la OTAN en Afganistán, y que él le había asegurado que estaban «haciendo todo lo posible para proteger a los inocentes». *

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