Raúl Castro cumple mañana un año frente al gobierno
Desde el 31 de julio de 2006, Raúl vivió quizás el año más difícil de su vida: recibió las riendas del país mientras su hermano Fidel se debatía entre «la vida y la muerte» y Vilma Espín, su esposa desde 1959, padecía una larga agonía y falleció el pasado 18 de junio.
Poco se le vio en público y en los medios en esos 12 meses, en los que conservó su uniforme verde oliva de número dos de Cuba, como ha querido ser visto a pesar de la delegación formal y escrita del poder que le hizo Fidel.
A los 76 años, el ministro de Defensa más antiguo del mundo ha transformado hasta su voz enérgica de general por un tono sereno, de ademanes pausados como queriendo comunicar que todo está en orden y tranquilo en el país.
Del melenudo comandante de 1959, Raúl pasó a fiscal político, como cuando intervino en problemas internos del Partido Comunista en 1966, acusó a un grupo de académicos de desviarse de la línea de la revolución en 1996, pronunció un duro discurso juzgando al ex canciller Roberto Robaina en 2002 o habló del «cáncer» de la corrupción que carcomía al país ante funcionarios administrativos en febrero de 2006.
Aunque usualmente lee, el pasado 20 de diciembre improvisó unas palabras de 35 minutos en tono jovial plagadas de anécdotas y bromas, en un congreso de universitarios.
Pero dos días después, golpeó la mesa en el Parlamento, exigiendo soluciones a los principales problemas de la población: alimentación, vivienda y transporte; al tiempo que mostró su capacidad de delegar tareas y de organizador pragmático.
Ha dicho que no pretende imitar a Fidel y sigue trabajando en su oficina del ministerio de las Fuerzas Armadas, reafirmando que «comandante en Jefe hay solo uno y su sustituto es el Partido Comunista».
A diferencia de Fidel, Raúl corrió el velo de su intimidad. Apareció en televisión abrazado a sus cuatro hijos y ocho nietos, cuando, transido de dolor, posó las cenizas de su esposa en un nicho al lado del suyo, en las montañas de oriente donde lucharon juntos.
Raúl es a menudo considerado más pragmático que Fidel, se le atribuye una voluntad de reforma inspirada en China y Vietnam, países que ha visitado frecuentemente.
«Entre Fidel y Raúl no hay un alfiler de diferencia», dijo no obstante en setiembre el canciller Felipe Pérez Roque.
El «ministro» es hombre de arraigo entre la oficialidad de las Fuerzas Armadas, que ocupa puestos clave en sectores de la economía como el turismo, y es garante de la ideología y el orden interior.
Tras recibir el mando provisional, su primer gesto público fue tender en agosto una rama de olivo a Estados Unidos, una propuesta de diálogo que hizo el 18 de agosto, reiteró el 2 de diciembre en un desfile militar y en la fiesta patria del 26 de julio.
Hijo del gallego Angel Castro y de la cubana Lina Ruz, Raúl nació el 3 de junio de 1931 en Birán (este), y fue el menor de los tres hijos varones, por lo que su infancia transcurrió a la zaga de sus hermanos Fidel y Ramón.
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