Escrito por: SANTIAGO - AFP

Sentada en una cómoda butaca, rodeada de asistentes y vestida completamente de blanco, Amma sonríe y abre sus brazos una y otra vez. Desde el jueves y hasta ayer sábado, la líder espiritual abrazó a más de 20.000 chilenos según los organizadores de la visita, que se declararon sorprendidos con el poder de convocatoria.
En el mundo, se estima que ha abrazado a unos 30 millones de personas en dos décadas, según sus seguidores.
“Vengo para que nos trasmita energía y mi hija pueda tener una buena recuperación”, comentó a la AFP Claudia, una joven madre que empujaba una silla de ruedas donde yacía postrada su hija de 7 años.
“Yo no la conocía, pero la vi en la televisión y quise venir. Yo sólo creo en Dios, pero tengo fe en que ella me ayudará y me curará”, dijo por su parte Margarita, de 70 años.
En un salón del centro de eventos Espacio Riesco en Santiago, exclusiva sede para fiestas electrónicas o reuniones empresariales, la concurrencia era amplia y variada: jóvenes de aspecto hippie, estudiantes, ancianos, algunas actrices de la televisión, dueñas de casa y niños.
Incluso, dos oficiales de la policía llegaron a saludarla en nombre de su comisaría, donde trabajan con niños enfermos de sida y cáncer.
“Sentí su calor. Fue fantástico, extraordinario. Se lo vamos a transmitir a los niños”, dijo uno de los oficiales a la AFP. El otro, en silencio, se secaba las lágrimas mientras miraba la naranja que le regaló la líder espiritual.
Cada uno de los asistentes debió esperar largas horas para recibir el abrazo de la líder espiritual, primero sentados y luego, a medida que se iban acercando a Amma, de rodillas.
Los fieles debían limpiarse además la cara con toallitas de papel suministrados por la organización. La larga espera era amenizada por un grupo de músicos que ejecutaba melodías indias, ubicados de espaldas a la “gurú”.
Muchos de los que ya habían recibido el codiciado arrullo seguían sentados alrededor de Amma, porque el programa de actividades también contemplaba sesiones de meditación dirigidas por la “gurú”, quien sólo interrumpe su maratón de abrazos durante unas pocas horas al día.
En el lugar también se ofrecía gran variedad de souvenirs: fotos, pañuelos, inciensos, aceites aromáticos, sandalias y algunas joyas. También exclusivos “saris” o vestidos tradicionales de seda y bordados de oro, cuyo ejemplar más barato costaba 480 dólares. Según una vendedora, habían sido usados por Amma y conservaban “su energía”.
La visita a Chile de Amma es la primera que realiza a América Latina y tuvo un costo de unos 105.000 dólares, cubiertos por donaciones y la venta de recuerdos.
Parte de la recaudación es destinada también a la caridad a través de su fundación, dedicada a la construcción de casas, hospitales o la ayuda en catástrofes como el tsunami en Indonesia.
Amma, de 54 años, también se reunió con la presidenta chilena Michelle Bachelet, al llegar a Chile el miércoles. Su periplo terminará el domingo, después de una fiesta que se extenderá desde la tarde del sábado en el mismo recinto. *
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