El director de Inteligencia dijo que la amenaza de tortura ha cosechado dividendos

EEUU seguirá practicando interrogatorios duros

El director de Inteligencia Nacional Mike McConnell se negó a aclarar si técnicas como el «waterboarding» estarán permitidas bajo la nueva orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos George W. Bush.

El waterboarding consiste en inmovilizar a una persona, cubrirle la cara, generalmente con celofán para dificultar la respiración y tirarle al agua en la cara para que crea va a ahogarse.

«Estados Unidos no se comprometerá en tortura. Esta orden ejecutiva lo explica en detalle», dijo McConnell. Sin embargo McConnell indicó que la amenaza implícita de tortura ha cosechado dividendos para sonsacarles a los detenidos información que puede salvar vidas.

«Las técnicas funcionan. No es tortura, pero es efectivo. Es un enfoque psicológico para provocar que alguien sienta incertidumbre».

«Ha salvado incontables vidas porque (cuando los interrogados) creen que aquellas técnicas pueden involucrar tortura (…) tienden a hablarnos de forma muy franca».

Bajo la orden difundida el viernes, Bush prohibió a la CIA torturar a sospechosos de terrorismo en su alguna vez secreto programa de detención e interrogatorio.

Con la nueva orden, el programa, cuya existencia fue confirmada en setiembre de 2006, deberá acatar el artículo 3 de la Convención de Ginebra sobre detenidos en tiempos de guerra. Además la orden obliga al director de la CIA a que haga respetar ese estándar.

La orden no especifica qué prácticas o castigos afecta. Tampoco brinda detalles sobre la red de prisiones secretas de la CIA que ha provocado la furia de los aliados europeos de Estados Unidos.

Grupos de defensa de derechos humanos dijeron que la orden ejecutiva deja fuera detalles fundamentales, como las controvertidas tácticas que funcionarios de gobierno describen usualmente como «técnicas interrogativas mejoradas».

Según críticos y ex detenidos estas técnicas incluyen waterboarding o simulación de ahogamiento, privación de sueño, cautiverio prolongado en «posiciones estresantes» y humillación sexual.

El vocero de Bush, Tony Snow, dijo que la orden prohíbe «tratamientos o castigos crueles, inhumanos y degradantes» y «actos de violencia suficientemente serios como para ser considerados comparables a asesinato, tortura, mutilación y tratamiento inhumano».

McConnell dijo que estuvo «francamente bastante horrorizado» por el tratamiento que los guardias de la prisión Abu Ghraib en Bagdad dieron a prisioneros iraquíes, lo cual hizo que Estados Unidos estuviera en riesgo de «perder en el terreno moral». Sin embargo sostuvo que ese programa de interrogatorios no era administrado por la CIA.

Según McConnell menos de cien personas han sido objeto de interrogatorios mejorados. Agrega que esos interrogatorios fueron realizados bajo supervisión médica y «no abusados de ninguna manera».

Una declaración del grupo de defensa de derechos humanos Human Rights Watch afirma que la orden de Bush es «contraria a la Convención de Ginebra» porque básicamente reafirma las detenciones secretas de la CIA, un programa que es «ilegal en su parte básica».

«El aspecto clave de esto es todo lo que no se dice», agregó Jennifer Daskal, consejera de contraterrorismo de esa organización. Según Daskal la orden permite «que el sistema de detención incomunicada continúe con la bendición del presidente». *

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