Brasil: Cancillería persiguió a opositores de la dictadura

La existencia de un órgano de la cancillería brasileña integrado por diplomáticos y encargado de perseguir en el exterior a los opositores al régimen militar (1964-85) fue denunciada ayer en un reportaje especial de Correio Braziliense.

«Después de cuatro meses analizando cada documento, su grado de confiabilidad y su nivel de distribución, se puede concluir que nunca hubo refugio seguro para los brasileños contrarios al golpe de 1964″, dice Correio.

El principal diario de la capital brasileña informa que tuvo acceso a más de ocho mil informes del Centro de Informaciones del Exterior (Ciex), creado en Itamaraty, con lo que desmiente una versión corriente de que la diplomacia brasileña estuvo al margen de la represión política.

Consultado por la AFP, el ministerio de Relaciones Exteriores dijo que por el momento no haría comentarios sobre el tema.

Correio recuerda que hasta ahora «la escasez de evidencias de la participación de la diplomacia brasileña hizo creer a todos que el ministerio de Relaciones Exteriores había sido la reserva moral de la democracia, en pleno régimen militar».

Según los documentos analizados, de los 380 brasileños muertos o desparecidos durante la dictadura militar, 64 constan en los archivos del Ciex.

Menciona en particular el caso de Wanio José de Mattos, que murió en Santiago de Chile después de haber permanecido bajo arresto en el Estadio Nacional, tras el golpe del general Augusto Pinochet, ocurrido el 11 de septiembre de ese año.

«Sus familiares pasaron muchos años sin saber lo que había ocurrido con él, hasta que en 1992 el gobierno chileno confirmó su muerte (…) en el Estadio Nacional», según el diario.

Pero en los archivos consta que Itamaraty había recibido el 31 de diciembre de 1973 el informe 656, que registra la muerte de Wanio, «ocurrida el 16 de octubre» de ese año, junto con el certificado de defunción.

Los informes citados por Correio registran la vigilancia del Ciex en el exterior de políticos opositores como los ex presidentes Joao Goulart (1961-1964) y Juscelino Kubitschek (1955-1961), el ex gobernador Leonel Brizola y el ex ministro Darcy Ribeiro.

Entre los intelectuales vigilados sobresalen los nombres del sociólogo Fernando Henrique Cardoso que muchos años después fue elegido presidente (1994-2002), el economista Celso Furtado y el novelista Antonio Callado.

El autor del reportaje, Claudio Dantas Sequeira, dijo a la AFP que el examen de los archivos de Itamaraty «confirman que Brasil tuvo una participación limitada en el Plan Condor», que integró a los órganos de represión política de Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay en los años 70.

La divulgación de archivos cuya existencia era desconocida hasta ahora reabre el debate entre organismos de derechos humanos que enfrentan la negativa de los militares brasileños a divulgar informaciones sobre desaparecidos.

En diciembre de 2005 el gobierno entregó al Archivo Nacional documentos secretos sobre la represión, pero disposiciones legales impiden el acceso a las informaciones.

El abogado y ex secretario da Justicia de Sao Paulo, Belisario dos Santos Junior, reclamó que «la ley brasileña protege el secreto, pues castiga a quien lo quiebra, pero quien no suministra informaciones públicas no tiene castigo», en declaraciones a la revista jurídica Ultima Instancia. *

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