Los islamistas juraron vengar a sus compañeros muertos en el asalto del ejército a la Mezquita Roja

Tres atentados suicidas asuelan Pakistán y matan a 51 personas

La Casa Blanca, que en los últimos días acusó abiertamente a Pakistán –su aliado en la «guerra contra el terrorismo»– de haber dejado a los talibanes y a Al QaEda reconstituir sus fuerzas en las zonas tribales fronterizas de ese país, subrayó el jueves que no excluye ataques aéreos en territorio paquistaní.

La masacre de ayer hizo aumentar hasta 200 la cifra de muertos de seis días consecutivos de atentados suicidas y ataques contra el ejército y la policía en las zonas tribales, pero también contra civiles en Islamabad, después de que los islamistas paquistaníes protalibanes y Al Qaeda jurasen vengar el centenar de compañeros muertos en la Mezquita Roja hace ocho días.

Al alba, un kamikaze trató de forzar las rejas de una escuela de policía en Hangu, en la Provincia Frontera del Noroeste, a unos 40 km de la frontera afgana.

Su vehículo estalló sin afectar a los 400 alumnos que se entrenaban en el patio, pero la explosión mató a seis personas, entre ellas un niño.

Poco después, otro kamikaze lanzó su automóvil cargado de explosivos contra un convoy de policías que escoltaban a siete obreros chinos en Hub, en el sur de la provincia de Baluchistán (sureste).

Aunque no alcanzó al vehículo que transportaba a los trabajadores chinos, su coche estalló en medio de una estación de autobuses llena de gente y mató a al menos 30 personas.

Por último, ya por la tarde, en el momento en que los fieles acudían para la última oración a la mezquita de Kohat, también cerca de las zonas tribales, un hombre hizo estallar su cinturón de explosivos.

«Se encontraron quince cadáveres, la mayoría en pedazos, y 19 personas resultaron heridas», declaró a la AFP el jefe de la policía local, Zulfiqar Cheema.

Este añadió que la mayoría de las víctimas eran militares, asiduos a la mezquita de Kohta, una ciudad-guarnición, bastión del ejército en los aledaños de las zonas tribales llenas de fundamentalistas pro-talibanes del noroeste del país, fronterizas con Afganistán.

«Esta ola de atentados suicidas está destinada a sumir al país en el caos y a provocar motines», dijo a la AFP el portavoz del ministerio del Interior, el general Javed Cheema.

El martes, un atentado suicida mató a al menos 17 personas en el centro de Islamabad, en un mitin de la oposición al presidente del país, el general Pervez Musharraf.

Estos ataques fueron perpetrados después de que algunos líderes fundamentalistas paquistaníes, así como el número dos de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, clamaron venganza por el asalto a la Mezquita Roja en el que murieron al menos 75 islamistas, en su mayoría procedentes de las zonas tribales.

Como respuesta, el miércoles, Musharraf prometió lanzar una guerra «frontal» contra los fundamentalistas musulmanes, a quienes acusa de haber perpetrado esos atentados. «No excluimos nunca nada, incluido atacar blancos concretos», declaró por su parte el jueves el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow. *

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