Japón: un nuevo incidente en central atómica agudiza temores
El gobierno reprendió a la dirección de la compañía eléctrica Tokyo Electric Power (Tepco) después de un incendio y un pequeño escape radioactivo en su central de Kashiwazaki-Kariwa, una de las mayores del mundo.
La Tepco admitió que en total se registraron 50 problemas, incluyendo incendios, escapes de agua y aceite, tuberías desplazadas y equipos rotos, tras el sismo de magnitud 6,8 en la escala abierta de Richter que se produjo en la zona de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa el lunes.
Poco antes, la compañía había indicado que unos 100 barriles precintados que contenían vestimenta y guantes contaminados habían volcado en la planta de energía nuclear durante el terremoto del lunes, que dejó nueve muertos y más de un millar de heridos, según el último balance oficial provisorio.
«Reconozco que hubo cierta ineficacia en nuestras medidas» de lucha contra incendios, se excusó el presidente de la Tepco, Tsunehisa Katsumata, después de ser amonestado por el ministro de Economía e Industria Akira Amari.
El ministro ordenó a Tepco mantener la central cerrada hasta que se efectúen las verificaciones.
La lentitud en resolver ese incidente «podría conducir a la gente a dejar de tener confianza en la energía nuclear», enfatizó el ministro.
Japón, que tiene pocos recursos naturales, depende en un 35% del sector nuclear civil para su electricidad.
«Estoy muy inquieto por lo ocurrido en la central porque los responsables ya han mentido en el pasado sobre las fugas radioactivas», dijo un habitante de 83 años, Koichi Ibe.
La Tepco precisó ayer que detectó partículas de radiación en el filtro de un reactor detenido por el movimiento telúrico. Pero dijo que las partículas registraron niveles de radiación de sólo una diezmillonésima parte del nivel considerado peligroso desde un punto de vista legal.
El lunes al anochecer, la Tepco reconoció que agua que contenía «una pequeña cantidad de material radioactivo» se filtró hacia el Mar de Japón desde la central nuclear, que se encuentra cerca del epicentro del terremoto.
Por otra parte, más de un millar de policías y bomberos continuaron las excavaciones en las ruinas de centenares de inmuebles destruidos en Kashiwazaki, en la prefectura de Niigita, la zona más afectada por el sismo.
Las operaciones de socorro se desarrollaron bajo una fuerte lluvia y con temor a réplicas, un centenar de las cuales, algunas muy poderosas, ya azotaron la región desde el lunes, constató una periodista de la AFP.
A diez días de importantes elecciones, el primer ministro japonés Shinzo Abe instó a su gabinete a actuar «sin dilación».
Según el último balance oficial provisorio, el terremoto dejó nueve muertos (seis mujeres y tres hombres), todos septuagenarios y octogenarios, y al menos 1.060 heridos.
El 23 de octubre de 2004 se registró un sismo de magnitud 6,8 en la región de Niigata que dejó 67 muertos y más de 3.000 heridos, provocando asimismo el descarrilamiento de un tren de gran velocidad Shinkansen. *
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