El terremoto de 6,8 grados en la escala abierta de Richter desencadenó un incendio en la planta

Leve fuga radiactiva en una central nuclear japonesa tras fuerte sismo

El terremoto de 6,8 grados en la escala abierta de Richter también desencadenó un incendio en las instalaciones de la planta.

«Hemos confirmado que agua que contiene una ligera cantidad de material radiactivo se ha filtrado de las instalaciones», explicó Shougo Fukuda, un portavoz de Tokyo Electric, la compañía que gestiona la central.

«Pero se considera que la fuga es muy inferior a los niveles que podrían afectar al medio ambiente», aseguró, y agregó que ningún empleado se ha visto expuesto a radiaciones.

Una humareda negra cubrió durante varias horas el lugar hasta que las llamas fueron extinguidas.

El fuego se declaró en las instalaciones de suministro eléctrico y no en los reactores nucleares, que fueron cerrados automáticamente como estipulan las normas de seguridad en caso de movimientos telúricos, afirmó Tokyo Electric.

El temblor del lunes redujo a escombros las casas de la zona más afectada y desató pequeños tsunamis. Al menos siete personas resultaron muertas y 700 heridas por el sismo, al que siguieron docenas de réplicas.

Miles de personas tuvieron que refugiarse en escuelas y albergues improvisados para pasar la noche allí.

Los equipos de socorro buscaban a posibles supervivientes bajo los escombros de unos 300 edificios que se derrumbaron por la potencia de la sacudida, que incluso estremeció los rascacielos de la capital, a pesar de que se encuentra a más de 200 kilómetros del epicentro del sismo.

Japón, segunda economía mundial, carece prácticamente de recursos energéticos naturales, por lo que apuesta fuertemente a los reactores nucleares que le suministran cerca del 35% de la electricidad, un índice que desea incrementar hasta el 40% en los próximos años.

El problema es que el coloso asiático soporta el 20% de los peores terremotos que azotan al planeta, lo cual plantea un desafío para el desarrollo de las plantas nucleares. En años pasados, una cadena de accidentes en reactores nucleares japoneses suscitó resquemor entre la opinión pública y poco a poco se ha ido fraguando una oposición a la construcción de nuevas instalaciones. Además, el hecho de que Japón haya sido el único país que ha sufrido un ataque atómico no ha hecho más que aumentar el miedo a accidentes nucleares.

En todo el país existen no obstante 57 centrales nucleares en funcionamiento.

Las instalaciones de Kashiwazaki-Kariwa albergan siete reactores, de los cuales cuatro estaban en marcha antes del temblor.

La combinación de todos estos elementos explica la existencia de una estricta normativa de seguridad que exige a todas las instalaciones que soporten sismos de hasta 7,75 grados en la escala de Richter, y en las zonas más expuestas se prevé que resistan 8,25 grados. *

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