Londres expulsa a cuatro diplomáticos moscovitas

Crece la crisis diplomática entre Gran Bretaña y Rusia

«No tenemos otra opción», dijo ayer el ministro británico de Relaciones Exteriores, David Miliband, al anunciar la expulsión de los cuatro diplomáticos que trabajan en la embajada de Moscú en Londres en protesta por la negativa de Rusia de extraditar a Andrei Lugovoi, sospechoso de asesinar a Litvinenko en noviembre de 2006, en Londres, con una alta dosis de polonio radiactivo.

El ministro británico, que dejó claro que las medidas que anunció en la Cámara de los Comunes fueron tomadas para enviar «una clara señal al gobierno ruso sobre la seriedad de este caso», anunció también la suspensión de las negociaciones con Moscú para facilitar los visados entre ambos países.

Rusia reaccionó a las expulsiones anunciando una «respuesta adecuada» a la decisión británica de expulsar a sus diplomáticos.

En Moscú, un alto responsable de la Duma (cámara baja del Parlamento ruso), Andrei Kokochine, afirmó que Londres «sufrirá más» que Moscú por estas medidas de represalia, principalmente «desde un punto de vista económico».

«La decisión de las autoridades británicas de expulsar a diplomáticos rusos es un error», declaró el responsable, que sugirió que la medida de protesta de Londres va a afectar a los intereses de las empresas británicas en Rusia, principalmente petroleras.

«La medida británica no quedará sin respuesta de parte de Rusia, y Gran Bretaña sufrirá más que Rusia», aseguró.

Miliband, al informar al Parlamento la respuesta del gobierno de Gordon Brown al rechazo de Rusia de extraditar a Lugovoi, que calificó de «sumamente decepcionante», indicó que se revisará también la cooperación con Rusia en otros campos.

«Dada la importancia del tema y el fracaso de Rusia de cooperar para hallar una solución, necesitamos una respuesta apropiada», destacó Miliband en su intervención ante la Cámara de los Comunes.

El canciller británico recordó que Litvinenko no sólo sufrió una «muerte horrible y lenta, frente a su familia», sino que cientos de otras personas fueran puestas en riesgo de ser contaminadas con radiactividad.

Litvinenko, un ex espía del Servicio Federal de Seguridad (ex KGB) que se convirtió en un férreo opositor al presidente ruso Vladimir Putin, acusó antes de morir al jefe del Kremlin de haberlo asesinado.

Lugovoi, ex miembro del KGB convertido en hombre de negocios, fue acusado en mayo por la justicia británica del asesinato del ex espía.

El 5 de julio, la fiscalía general rusa anunció el rechazo de la demanda británica de extradición de Lugovoi, aludiendo el artículo 61 de la Constitución rusa, «que excluye la posibilidad de entregar un ciudadano ruso a un tercer Estado».

Esta es la primera vez que Gran Bretaña anuncia expulsiones de diplomáticos rusos desde mayo de 1996, cuando Londres expulsó a cuatro rusos que trabajaban en la embajada de Rusia en la capital británica.

Los diplomáticos rusos fueron expulsados en esa ocasión en respuesta a la expulsión de cuatro diplomáticos británicos destacados en Moscú, a quienes el Kremlin acusó de estar en contacto con un ciudadano ruso que trabajaba para los servicios de inteligencia británicos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje