Reconocieron que mintieron, pero condenado será ejecutado en EEUU

Los últimos recursos legales han sido lanzados en Estados Unidos para impedir la ejecución el martes de Troy Davis, un negro condenado por el asesinato de un policía blanco pese a que la mayoría de los testigos reconoció haber mentido, en general bajo presión de la Policía.

Los hechos se remontan a una noche de agosto de 1989, en el parking de un restaurante de comida rápida en Savannah, Georgia. Un indigente un poco ebrio, amenazado por uno o varios jóvenes, pide ayuda. Un policía que no estaba de servicio pero trabajaba como agente de seguridad en un aparcamiento vecino interviene.

Hay dos disparos y Mark McPhails, de 27 años, cae al piso. Varios testigos asisten a la escena, pero algunos abandonan el lugar antes de la llegada de la Policía, y los otros aseguran que estaba demasiado oscuro en el parking para identificar al asesino.

Al día siguiente, uno de ellos, Sylvester Coles, se presenta en la comisaría con su abogado para denunciar a Troy Davis, un joven de 20 años que acababa de postularse como aspirante a marine, y que se presenta cuatro días más tarde reconociendo que estaba presente la noche del drama pero negando cualquier implicación. *

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