EEUU recrudeció el bloqueo contra Cuba

La campaña propagandística desplegada por EEUU por todos los medios apunta a la Asamblea General de Naciones Unidas del 9 de noviembre, que tratará el bloqueo contra Cuba y en la cual la potencia imperial sufrirá una vez más la condena de la comunidad internacional.

Embargo comercial

Después de un trámite plagado de maniobras en que prevalecieron el grupo anticubano de Miami (Lincoln Díaz Balart, Ileana Rod-Lethinen y Bob Menéndez) y congresistas de extrema derecha, el Congreso mantuvo la exigencia de que las compañías que desean vender a Cuba alimentos o medicinas deben obtener una licencia especial del gobierno norteamericano.

Sin este requisito no pueden vender nada. Además, se excluye la obtención en Estados Unidos de cualquier financiamiento público o privado para realizar estas transacciones. El pago por parte de Cuba debería ser al contado rabioso. De lo contrario, no hay venta.

Y para cerrar el círculo, los pretendidos defensores del «libre comercio» mantienen cerrado a cal y canto el mercado norteamericano a los productos y servicios cubanos. En suma, no permiten el flujo financiero, del transporte aéreo ni marítimo, ni los mecanismos de apoyo al comercio exterior, de vigencia universal. Y al igual que ahora, los buques que transporten mercancías a Cuba no podrán tocar puertos norteamericanos en los 6 meses posteriores.

Por tanto, se mantendrá la situación actual de intercambio nulo entre ambos países. Como se ha dicho, «todavía está por nacer el empresario norteamericano que haya recibido permiso para poder realizar alguna venta a Cuba». No se ha podido concretar ni una sola operación. Quienes lo intentaron se encontraron con una maraña infinita de trabas interpuestas por el Departamento de Comercio, que los obligaron a desistir. En un largo período no se ha efectuado ninguna venta de alimentos o medicinas de EEUU a Cuba, y a la inversa tampoco.

Viajes prohibidos, despojo de fondos

El Congreso resolvió además mantener la prohibición a los ciudadanos norteamericanos de viajar a Cuba, con un agravante: antes, las decisiones sobre este tema eran potestad del presidente; ahora, la prohibición queda consagrada por ley. Y será más difícil de revertir porque requiere otra ley, con su complejo trámite legislativo. Demás está decir que esta disposición, votada el 11 de octubre, viola el derecho constitucional de los norteamericanos de viajar libremente.

Simultáneamente el Senado votó otra ley por la cual EEUU se apropia de fondos cubanos que estaban allí congelados desde hace 40 años, pertenecientes al Estado cubano, a empresas o trabajadores cubanos que tienen allí sus prestaciones o sus pensiones y no han podido cobrarlas porque viven en la isla. Ahora esos fondos son distribuidos a organizaciones que perpetraron acciones provocativas en el espacio aéreo cubano, lo que implica además un aliento a las acciones terroristas que parten de Estados Unidos. Los fondos congelados, pertenecientes en su mayor parte al Banco Nacional de Cuba, más los adeudos por servicios de telecomunicaciones que dejaron de ser remitidos entre 1966 y 1994, superan los 161 millones de dólares.

Maniobras de trastienda

Por iniciativa de legisladores que representan estados agrícolas, el año pasado se presentaron proyectos que permitían, esos sí, el comercio con Cuba. Fueron reiterados a partir de marzo pasado, junto con otros que autorizaban los viajes de norteamericanos a la isla. Al comienzo del trámite, y por primera vez, estas iniciativas lograron ser aprobadas por un margen significativo de votos.

Era un indicio de que en el Congreso, en cierto modo como reflejo de lo que sucede en la sociedad, crecía una opinión favorable a encauzar en términos civilizados las relaciones con Cuba.

Entonces se orquestaron triquiñuelas en serie para impedir que estos proyectos, votados por una y otra Cámara, culminaran el ciclo de su consagración en ley. Las maniobras fueron protagonizados por los cubanonorteamericanos y por los presidentes (speakers) de ambas Cámaras, que pertenecen a la mayoría republicana y disponen de prerrogativas muy amplias. Por esos medios lograron que todos los aspectos positivos de las enmiendas presentadas fueran al tacho y en su lugar se aprobaran otras que eran su reverso y refuerzan el bloqueo. Las instancias respectivas se cumplieron los días 23 de marzo, 10 de mayo, 27 de junio, 20 de julio, 26 de julio, 14, 20, 27 y 28 de setiembre, 3 y 5 de octubre, para concluir el 11 de este mes. En algunas etapas se forzó el mecanismo de la disciplina partidaria, obligatoria. Finalmente se introdujeron las disposiciones contra Cuba en medio de un proyecto que otorga 78 mil millones de dólares por concepto de subsidios a los agricultores, y se votó todo el paquete en bloque por una mayoría que impide un eventual veto presidencial.

Hacia el 9 de noviembre

La propaganda norteamericana utilizó las diversas variantes consideradas en los vaivenes del debate parlamentario, para difundir la falsa versión de que el embargo se suavizaba. Pero ocultó la versión final aprobada.

El objetivo de la actual campaña de EEUU es alcanzar una posición más favorable cuando, el próximo 9 de noviembre, la Asamblea General de la ONU aborde el tema del bloqueo contra Cuba. A partir de 1992, un año tras otro, invariablemente, Estados Unidos ha sido condenado. El 9 de noviembre pasado, la resolución 54/21 acerca de la «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba» fue aprobada por la cifra récord de 155 votos a favor y 2 en contra: el de Israel y el de EEUU (que, en compensación, es el único que no vota la condena a Israel por el uso excesivo de las fuerzas contra los palestinos). EEUU sabe que perderá el partido, pero aspira a mejorar en algo esa goleada vergonzosa.

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