Revoluciones parecidas
«Hoy en Venezuela sólo un hombre puede dirigir un proceso tan complejo: Hugo Chávez. Su muerte intencional o accidental daría al traste con esa política, traería el caos, y él, por cierto, no contribuye en nada a su propia seguridad. Es absolutamente renuente al mínimo de medidas adecuadas en ese sentido», deploró.
«Ayúdenlo ustedes, persuádanlo sus amigos y pueblo. No les quepa la menor duda que sus adversarios tratarán de eliminarlo», aseguró.
«Se los dice alguien que ha vivido la singular experiencia de haber sido objeto de más de 600 actos de conspiraciones para eliminarme: un verdadero récord olímpico», indicó.
«Los conozco bien. Sé cómo piensan y actúan», remató.
En su discurso, de poco más de una hora, que Castro calificó como «franco», dijo que Venezuela merecería un monumento del tamaño del Everest si implementó el acuerdo de Caracas de suministro de petróleo a naciones caribeñas y centroamericanas con facilidades de pago sólo por ayudar a Cuba.
«Se le imputa al presidente (venezolano Hugo) Chávez de querer regalarnos petróleo, que el acuerdo de Caracas sólo tiene como objeto ayudar a Cuba. Si así fuese merecería un monumento del tamaño del Everest», dijo Castro.
«Los que le acusan por esa acción inteligente y justa (de suministrar unilateralmente a naciones centroamericanas y del Caribe petróleo con facilidades de pago) que compromete sólo una parte de ingresos de Venezuela con actuales precios, reaccionan de forma manera extremadamente egoísta y miope», aseveró.
«No toman para nada en cuenta que OPEP sin apoyo del Tercer Mundo no estaría en condiciones de soportar países industrializados, atormentados por los precios de gasolinas para sus millones de vehículos», expresó.
El mandatario cubano ingresó a la sede del capitolio a las 17H45 locales (21H45 GMT), vestido de traje gris y flanqueado por Chávez, que portaba la banda presidencial venezolana.
«Lamento que mi presencia en el parlamento fuera motivo de disgusto para algunos de sus distinguidos miembros. Les pido excusas», expresó al aludir la oposición de parlamentarios opositores a que utilizara como tribuna la Asamblea Nacional.
La sesión especial en honor a Castro fue aprobada por la mayoría oficialista el 19 de octubre, con 103 votos a favor de un total de 165 diputados.
En la oposición, 48 diputados anticiparon su ausencia y el despliegue de simbólicas acciones de protesta, mientras por lo menos 14 legisladores prefirieron mantenerse al margen.
El grupo opositor Primero Justicia efectuó en la jornada una colecta simbólica de cinco bolívares (0,007 dólares) en una plaza del este caraqueño, para pagar la dieta de un día de los diputados que no asistirán a la sesión, y protestas en el occidental y petrolero estado Zulia, donde algunas decenas de personas gritaban consignas y portaban carteles que decían «fuera Fidel, libertad para Cuba».
El jueves, el presidente de Cuba apoyó la idea de su homólogo venezolano de crear un polo latinoamericano para negociar con equidad en un mundo pluripolar y recordó a los venezolanos que cuentan con mayores recursos humanos y materiales para resistir cualquier embestida de Washington. Chávez, un militar retirado quien pese a la diferencia generacional comparte con Castro una gran simpatía, ha apoyado abiertamente a Cuba y ha expresado que quiere ayudar a la isla a superar los problemas económicos que atraviesa por la medida estadounidense. Castro comparó el inicio de la revolución cubana con la «revolución social» que lleva adelante Chávez, a quien instó a cuidar más su seguridad personal, consejo de quien dice haber sido objeto de más de 600 conspiraciones.
Aunque calificó de «porfiado argumento» que a Venezuela se pretenda introducir en el modelo revolucionario de Cuba, en la mayor parte de su emotivo discurso en la Asamblea enumeró una serie de semejanzas entre ambos modelos revolucionarios. «El que quiere a Chávez, quiere a Fidel, son grandes amigos. Todo el que quiera a Chávez, yo lo quiero», dijo Janis Peraza, una asistente de administración de 40 años que esperó pacientemente la llegada de Castro y se conformó con verlo.
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