Optimismo en la coalición que gobierna Argentina

Sacudones contra la Alianza

El lunes, comentaban, fue el mejor día después que estallara la crisis de los supuestos sobornos en el Senado Nacional y que llegara a su punto más caliente con la renuncia del vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez. Pero la semana se tornó aciaga cuando la Bolsa se cayó y gurúes de los grandes intereses financieros, Miguel Angel Broda o Guillermo Calvo, clamaron por llevar al palacio de Hacienda a Domingo Cavallo.

No faltaron las visiones conspiradoras. «Lo que no pudo (el ex jefe de los espías Fernando de) Santibañes, romper la Alianza, lo hará Cavallo. Si De la Rúa es arrastrado a ese escenario, el radicalismo se va y no dudamos que el Frepaso también. Fernando lo sabe», dicen en el alfonsinismo. Dicho de otra manera: habría un plan del establishment financiero que al fracasar por el camino del ex jefe de inteligencia se canalizaría por el revivido ex ministro de Economía.

Cavallo niega que esa sea su propuesta. Pero en su entorno no descartan que los acontecimientos se precipitarán, aunque con un paso intermedio: Ricardo López Murphy, pese a que el ministro de Defensa sostiene que no haría otra cosa diferente a la de Machinea. Otros juran que Cavallo no quiere actuar como provocador sino que busca acumular lo que perdió luego de su revés electoral frente al aliancista Aníbal Ibarra y jugar un papel de bisagra entre el gobierno y sectores influyentes del peronismo, para elevarse. «El sólo puede llegar al gobierno por los mercados no por los votos», replican en sectores de la Alianza.

En economía no sorprendió la actitud de algunos operadores. El equipo de Machinea evaluó que podría ocurrir «un golpe del mercado», que no lo aventaría el solo enunciado de las medidas de reactivación. El Bussines Week y el Financial Times, dos publicaciones influyentes, advierten que la Argentina no podría pagar sus compromisos externos, que es la peor de las perspectivas para el gobierno. Si esa idea se instala, el estrecho espacio actual sólo lleva a un ortodoxo a la cartera económica: la convertibilidad no está en duda, sí la futura capacidad de pago de los intereses de la deuda externa.

Por su débil posición en el universo, la Argentina requiere de capitales. Los productivos, de aquí y afuera, se ven comprendidos en la batería lanzada por Machinea. El capital financiero, vinculado a los préstamos y la deuda, abre el paraguas y presiona para el relevo.

Con una deuda pública que es la mitad del PBI, mercados claves que devalúan, como Brasil o el Mercado Común, el freno de inversiones externas, el ruido político por la impericia en la reestructuración ministerial, completa el cuadro de problemas.

Si la renuncia de Alvarez provocó el «susto del mamado», como definió Graciela Fernández Meijide, por la caída de la Bolsa el miércoles el chucho corrió por la Alianza y gran parte del peronismo desde donde después de días de agorerías sobre el futuro del presidente se oyeron palabras de distensión, llamados a la unidad nacional, asordinar las críticas. ¿Alcanzará para que el presupuesto no penetre en un pantano? En Diputados está virtualmente asegurada su aprobación con el acuerdo suscrito con el cavallismo y los partidos provinciales.

Un Senado complicado

En el Senado hay ruidos. El bloque justicialista no ha dicho nada definitivo pero deslizó la posibilidad de pedir una autoabsolución por el caso de los sobornos, que luce como un factor de presión sobre los objetivos del gobierno de conseguir que allí una rápida sanción de la ley. Los tres gobernadores más fuertes, Carlos Ruckauf, Carlos Reutemann, José Manuel de la Sota, y a su modo el propio Carlos Menem pueden jugar un papel, pero en estos tiempos el bloque justicialista actúa según sus necesidades de corto plazo.

Cavallo habló en secreto con Raúl Alfonsín para darle una visión económica ominosa pero le anticipó sus propósitos de colaboración parlamentaria para hacer aprobar la ley de las leyes una señal clave para los mercados. Pero por las dudas el viejo dirigente radical le recordó que no es bienvenido al gobierno aliancista: nunca lo ha querido y no le olvida como actuó en 1989 cuando la hiperinflación lo acorraló. Además, lo conoce: han hablado más veces que lo que se supone.

Ese lunes alegre cuando juraron cuatro secretarios de estado fue de catarsis: el fin de semana había sido denso y tenso, marcado por la insistencia del presidente de definir recién a su regreso de España el reemplazo de de Santibañes, lo que prolongaba innecesariamente la crisis. Si el entusiasmo no fue mayor, se debió al vacío de la silla reservada para Carlos Chacho Alvarez, tanto para la ceremonia de juramento de los recién llegados como, particularmente, cuando Federico Storani anunció la reforma política, esa que busca transparentar los dineros que la pagan y que es mirado como un paso para volver atraer a las generaciones jóvenes a los partidos.

Como en otros momentos, un debate estéril frenó al presidente. El entorno, su hijo Antonio, la influencia aún fuerte de Santibañes, clamó por «relanzar al gobierno». Los ayudantes suelen ser más inteligentes que los jefes, por eso no son jefes. Pero ahora no es el caso: al final, hombres de experiencia política lo impulsaron a recrear la Alianza. Tomó este camino.

Dama por alfiles

Con el radical Horacio Jaunarena en la secretaría general, donde tendrá como ladero a otro hombre del Frepaso, las designaciones de la frentista Nilda Garré como segunda de Storani y de Marcos Makón (amigo de Alvarez), al lado del cada más influyente Crhystian Colombo, en la jefatura de gabinete, se dibujó el nuevo equilibrio dentro de la Alianza. Se aguarda que un frentista entre a la SIDE, dirigida ahora por el radical Carlos Becerra. El Frepaso perdió la dama, pero ganó alfiles.

El frentismo festejó sus ingresos como un acto de distensión y alivio pero entre empanada y vino, con reclamos a «ser eficiente en cada lugar», algo que es deuda, una idea campeó en el encuentro social: «Seguimos en el gobierno con plazo fijo y de irnos, que sea de la mejor manera posible».

Hay cosas que los retienen y alientan: por caso el cambio que hubo antes en la cartera de Educación, con el ingreso del radical Hugo Juri, que mejoró la relación interna y con los actores principales del magisterio. Pero sospechan que el acoso contra Machinea terminará dejándolo fuera.

Al ministro, en rigor, no le faltan respaldos. A los internos del gran empresariado productivo le siguieron otros, como el del jefe del gobierno español, José María Aznar, de cuyo país hay aquí inversiones por 30 mil millones de dólares, de lejos el primer inversor extranjero y promesas de más. Además, la calificadora más temible, Standard & Poors, ese lunes clave, informó que había aumentado la calificación de bonos argentinos, pero sólo a los con vencimientos para abril de 2001, una buena señal de todas maneras. ¿Por qué, entonces, tanto zafarrancho? ¿Por qué Cavallo presiente que su «amigo Machinea» no tiene futuro y le pintó a Alfonsín un cuadro decepcionante?

La caída de la Bolsa, el miércoles, fue leída como un anticipo del mercado sobre su disgusto. En el cavallismo interpretan esa irritación: en el actual gabinete nombres como Machinea o Colombo, con puestos de relieve en los últimos meses del gobierno de Alfonsín no generan confianza donde deberían tenerla ciegamente. Es como mirar una foto detenida. El jefe del gabinete, por caso, es un neoliberal. La interpretación suena a parcial e interesada.

En la gran industria se ha abierto una cuota de expectativa benevolente y suma, en esta banda del panorama, el respaldo de Stanley Fisher, mandamás del FMI. La suba de la Bolsa, e
l jueves y el viernes, fue atribuida a varios avisos de organismos financieros de respaldo a Machinea, pero Cavallo difunde que fue por su respaldo al presupuesto.

Los enigmas de Chacho

La lógica en materia de economía es lograr la confianza de los mercados, la que no llega pese a las muestras de cariño: la tasa riesgo-país trepó y luego descendió desde que estalló la crisis dentro de la Alianza, que la puso a un tris del derrumbe, ahora recauchutada, al menos.

Ministros radicales que conocen de economía creen que las dificultades son políticas y que el presidente «debe elegir una aliado y enfrentar al resto. Que ese aliado en la Alianza», le dicen, para que no dude más, deje de escuchar a Santibañes y que no se lleve por el trauma que dejó la renuncia de Chacho. Nunca, los dos, recobrarán confianza mutua, pero en política no hay que invitar a los socios al cine o a cenar en casa: hay que ser sólo leal a los acuerdos.

En el peronismo, sus vetas diversas, espera el portazo final de Alvarez que por ahora suma a sus cargas políticas la necesidad de dedicar horas en la Universidad de Quilmes para pagar su vida. Creen que su movimiento para combatir la corrupción es la puerta para salir de la coalición. Si es verdad o una expresión de deseos, lo dirá la vida. Hasta ahora Chacho respalda al gobierno y sólo basta observar cómo se comporta el bloque de diputados del Frepaso para comprender su posición.

Pero si va dedicar sus esfuerzos en su proyecto suprapartidista, no debería dejar inconclusas al menos dos tareas: definir cómo se extiende territorialmente y tiene vida propia su partido y aclarar que su prédica no se agota en la lucha contra la corrupción. Salvo que busque salir de su agrupación para dedicarse totalmente al nuevo movimiento, lo que niega.

Sabe que el costo sería alto y conoce que le piden que sea menos enigmático en cuanto a sus planes. Para despejar interrogantes que están en la UCR, no debería eludir el convite de Alfonsín para hablar sobre el futuro que es más azaroso que virtuoso. El futuro no es la coyuntura.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje