Ejército controla la Mezquita Roja
Las fuerzas de seguridad paquistaníes mataron al último puñado de irreductibles que se habían atrincherado en túneles fortificados cavados bajo la zona residencial del lugar de culto.
En cuanto cesaron los combates, los miembros de las fuerzas de seguridad comenzaron a registrar la zona en busca de granadas que no hubiesen estallado y de eventuales minas, especialmente en la mezquita y en una escuela religiosa de niñas adyacente.
«La primera etapa, destinada a limpiar la zona de los militantes, ha terminado», declaró a la AFP el general de división Waheed Arshad, portavoz del Ejército.
La segunda etapa, «la fase de limpieza, está casi concluida», indicó por la tarde el general, que dio un balance provisional de 73 militantes y nueve soldados fallecidos.
Arshad dijo que sus tropas estaban juntando los cadáveres a medida que realizaban las operaciones de limpieza de las bombas trampa que quedan en la mezquita.
El presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, había ordenado el asalto después del fracaso de las negociaciones con el jefe de los irreductibles, Abdul Rashid Ghazi, para permitir que pudieran salir las mujeres y los niños que los islamistas estaban acusados de retener como rehenes.
Rashid Ghazi también murió en el asalto. El Ejército paquistaní había indicado el martes que avanzaba muy lentamente para evitar un baño de sangre, ya que en esos momentos se creía que los radicales retenían como rehenes a «cientos» de estudiantes de las escuelas coránicas, incluyendo a mujeres y niños. Unos 60 niños y mujeres salieron del edificio después de que comenzó el asalto. Responsables que pidieron el anonimato afirmaron que muchos de ellos fueron hospitalizados.
Antes del ataque, las autoridades habían acusado a unos 100 radicales, algunos de los cuales estaban vinculados a Al Qaeda, de retener a entre 300 y 400 personas. Pero a medida que el Ejército avanzaba en el complejo, los responsables comenzaron a reconocer que en realidad podía haber menos niños y mujeres de lo que se temía inicialmente.
La enérgica resistencia de los ocupantes de la Mezquita Roja, en pleno centro de la capital paquistaní y cerca del barrio de las embajadas, representó un desafío sin precedentes para el presidente Pervez Musharraf, aliado de Estados Unidos en «la guerra contra el terrorismo».
El general Musharraf se dirigirá hoy a la nación para presentar «una nueva estrategia destinada a combatir al extremismo y el terrorismo». *
Al Qaeda
El número dos de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, llamó a los paquistaníes a rebelarse contra su presidente, Pervez Musharraf, después del sangriento asalto a la Mezquita Roja fundamentalista de Islamabad, en una grabación difundida ayer en Internet.
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