Desconcierto en México tras ataques de EPR
La irrupción del hasta ahora poco activo grupo guerrillero Ejército Popular Revolucionario (EPR), reivindicando su responsabilidad en varias explosiones que en la última semana han afectado a dos gasoductos, provocaron sorpresa y desconcierto en México.
Todos los periódicos y noticieros de radio y televisión abrieron ayer con la noticia de que el EPR, un grupo al que no se le atribuía gran capacidad operativa, reivindicó las explosiones y las fotos del espectacular incendio que provocó el último atentado, en la madrugada del martes.
Las tres deflagraciones que sufrió un gasoducto en el estado de Guanajuato (centro) el jueves de la semana pasada y la que afectó el martes a otro en Querétaro (oeste) habían sido tratadas como unos de los recurrentes accidentes que sufren los anquilosados ductos mexicanos.
Sin embargo, tras el comunicado difundido por internet la mañana del martes por el EPR, en el que se atribuye los atentados, el gobierno reconoció que se trató de ataques y anunció que ordenó reforzar sus «instalaciones estratégicas».
El ejecutivo dispuso la evacuación de comunidades cercanas. Además, se provocaron serias pérdidas económicas en la industria en tres estados del centro, donde varias plantas han tenido que cerrar temporalmente al quedarse sin suministro de gas, incluidas las armadoras japonesas Honda y Nissan.
El Ejército Popular Revolucionario es una organización de corte marxista creada en 1996 a partir de la fusión de 14 grupos armados aunque entre 1998 y 2000 sufrió diversas escisiones y al que hasta ahora se le atribuía influencia en los estados de Oaxaca, Chiapas (sureste) Guerrero (sur) e Hidalgo (centro).
El EPR aseguró que los atentados forman parte de una «campaña nacional de hostigamiento» contra el gobierno, al que califican de «ilegítimo» por la desaparición de dos de sus miembros en Oaxaca y amenazó con continuar con «las acciones de hostigamiento» hasta que sean presentados con vida.
Dichos compañeros, afirmó, fueron detenidos el pasado 26 de mayo y «durante 10 días los tuvieron en la procuraduría del estado de Oaxaca, siendo golpeados despiadadamente, hasta fracturarlos».
Aunque prudentes, y algunos incluso escépticos sobre la autoría del EPR, los expertos alertan sobre la posibilidad de una intensificación de la capacidad operativa de este grupo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad