Yugoslavia, Rusia y Kosovo

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su flamante colega yugoslavo, Vojislav Kostunica, rechazaron ayer en Moscú la posibilidad de un Kosovo independiente y acordaron la reanudación del suministro de gas ruso a Yugoslavia.

Esta fue la primera visita a nivel bilateral de Kostunica desde que es presidente de la Federación Yugoslava y la prioridad del viaje se debió a varias razones.

Por un lado, Rusia tuvo un papel clave en favorecer el abandono del poder más o menos pacífico del ex hombre fuerte de la Federación Yugoslava, Slobodan Milosevic.

Además, existen raíces comunes, eslavas y ortodoxas, y antiguas tradiciones de amistad entre Serbia y Rusia.

Pero, por sobre todo la visita tuvo concretas razones de orden económico.

La mitad de Yugoslavia está todavía a oscuras después del corte del gas ruso decidido por el gobierno de Rusia a causa de los 300 millones de dólares de deudas de la Federación Yugoslava.

Kostunica explicó a Putin que en esta fase de transición necesita tiempo y otros créditos para comenzar la reconstrucción tras lo que él considera «los criminales bombardeos de la OTAN de hace un año».

Putin, para conservar un aliado decisivo en los Balcanes, se mostró dispuesto a ayudarlo.

El presidente ruso prometió ayuda urgente durante el coloquio en el Kremlin.

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