Los muertos, los torturados y los intocables
LOS MUERTOS en Irak se acrecientan en número. En un solo día murieron 105 iraquíes (otra versión habla de 156), además de los heridos, y los muertos entre las tropas USA ascienden a 3.599. Esto ocurre cuando en EEUU aumenta el clamor por el retiro militar e incluso varios legisladores republicanos, el último de ellos el senador Dominici, niegan su apoyo a Bush por la conducción de la guerra. Algunos de los responsables de haber metido a EEUU en este pantano, como Lewis «Scooter» Libby, condenados por la justicia, fueron indultados por Bush, en un acto que conmovió a buena parte de la sociedad norteamericana. Pero no es el único hecho escandaloso.
El indulto a Libby, el «intocable»
«Llueven críticas a la Casa Blanca tras la gracia otorgada por Bush a Libby», señalan los cables, consignando las críticas airadas de los precandidatos presidenciales demócratas y de buena parte de la prensa, que recuerdan que el ex gobernador de Texas jamás indultó a un condenado a muerte. Libby fue jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, y el dato no es menor, dados los vínculos estrechos de éste con Halliburton, la gran empresa beneficiada por Bush con contratos multimillonarios en Irak. En la nota del 3 de julio («La máquina de matar») mencionamos un documental que muestra a los soldados USA escoltando los camiones de suministros de Halliburton en Irak. Libby, que pasó a ser una suerte de eminencia gris de la Casa Blanca, fue hallado culpable de perjurio, falso testimonio y obstrucción a la justicia tras un juicio de un mes y medio y condenado (módicamente) a 30 meses de cárcel, 250 mil dólares de multa (que ya la ultraderecha yanki ha recaudado) y dos años en libertad bajo palabra. Fue él quien reveló a la prensa la identidad de la oficial encubierta de la CIA Valery Plame (delito considerado traición a la patria en tiempo de guerra), en venganza porque el esposo de la misma, el embajador Joseph Wilson, no se plegó a la mentira esgrimida por el gobierno de Bush de que Saddam Hussein se estaba abasteciendo de material nuclear (uranio) en Níger, que fue el pretexto para desencadenar la invasión en marzo 2003. Wilson se documentó in situ y demostró que era una vulgar patraña.
El presidente que decretó el indulto a Libby es el mismo que después del 11/9 se hizo conceder por el Congreso los mayores poderes que jamás tuvo un mandatario en su país, y que con la Ley Patriota barrió los derechos constitucionales instaurados hace más de dos siglos. En un estudio sobre este tema, bajo el título «La impunidad reina para el establishment», se dice que en las Comisiones Militares creadas, además de liquidar el hábeas corpus, Bush incluyó disposiciones que hacen intocables a todos los miembros de su gobierno que cometan crímenes de guerra o sean responsables de torturas. Es lo que está ocurriendo.
Torturas en Abu Ghraib e informe del general Taguba
Hoy ya nadie duda de que EEUU y sus fuerzas armadas han institucionalizado la tortura, practicada en las cárceles de Abu Ghraib en Irak, en la base de Guantánamo, en numerosas cárceles secretas instaladas en Europa y otros lugares. En el caso de Guantánamo, la Corte Suprema de EEUU está envuelta por tercera vez en elucubraciones acerca de si allí rige o no la Constitución de EEUU. Pero los presos siguen siendo torturados, carecen de todo derecho y continúan aislados del mundo.
Sobre las torturas en Abu Ghraib, acaba de estallar otro escándalo. El periodista Seymour Hersh publicó en The New Yorker una entrevista (la primera) al general Antonio Taguba, encargado de la investigación de los abusos en la prisión de Abu Ghraib, bajo mando estadounidense. Este le reveló que aún no se han dado a conocer las peores imágenes de la tortura en esa prisión (como la de un policía militar USA que sodomiza a una prisionera iraquí); que los altos mandos de las fuerzas armadas estaban enteradas de esta situación cinco meses antes de que Donald Rumsfeld, entonces secretario de Defensa, testificara ante el Congreso que recién se había enterado; y que el propio general Taguba fue aislado y obligado a retirarse del servicio activo por el informe que rindió.
En otras palabras: en enero 2004 el comando militar conocía la existencia de más de 100 imágenes de los terribles abusos y torturas, algunas de las cuales dieron la vuelta al mundo. Sin embargo, al testificar ante el Congreso en mayo, Rumsfeld dijo que recién las había visto la noche anterior.
Una semana antes, Hersh había difundido algunas de las descripciones en The New Yorker y CBS News, ante lo cual la Casa Blanca alegó que eran obra de un pequeño grupo de soldados y que el propio ejército las había investigado.
Más aun: muchas de esas imágenes circulaban en el Pentágono y en la misma oficina del secretario de Defensa. Pero él y su segundo de entonces, Paul Wolfowitz, de tortuosa historia antes y después, dijeron que no habían visto nada. El informe entregado por el general Taguba en marzo concluía que «numerosos actos de abuso criminal sádico, flagrante y desenfrenado fueron infligidos a varios detenidos», en lo que constituyó «un abuso sistémico e ilegal».
Fusilamiento en Faluya
Esto lo vimos en la CNN. Una Corte marcial en California está investigando un hecho ocurrido en la ciudad rebelde sunita de Faluya en noviembre 2004. Entre 5 y 10 marines de Camp Pendleton, la mayor base de este cuerpo, participaron en la ofensiva contra esta ciudad (que fue bombardeada incluso con fósforo vivo) y fusilaron a ocho prisioneros de guerra iraquíes, desarmados e indefensos, capturados durante la batalla. *
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