Gore y Bush buscan votos con los temas personales

Descalificaciones en la campaña presidencial

Los últimos sondeos son reveladores de las dificultades del electorado estadounidense para decidirse por uno de los candidatos. Una encuesta publicada el viernes en el sitio de Internet voter.com, da una leve ventaja al candidato republicano con 45% de las intenciones de voto, contra 40% para el vicepresidente Gore, pero con un margen de error de 3,1%.

Por el contrario, otro sondeo realizado el jueves por Zogbi International otorga ventaja a Gore con 45 puntos contra 43 para Bush. Según el diario The New York Times, los dos candidatos están parejos en 18 estados, cuando generalmente a esta altura de la campaña electoral, son menos de 12 los estados todavía indecisos. La posición de Gore, basada en ocho años de una prosperidad sin precedentes en el país, parece más incómoda que la de su rival.

Los demócratas critican por ello al candidato de los Verdes, el ecologista Ralph Nader, que socava el apoyo demócrata en varios estados, principalmente en Washington y Oregon (noroeste), donde los votantes presentan una sensibilidad ecológica más desarrollada.

El republicano gobernador de Texas, tratando de hacer olvidar los logros económicos del gobierno Clinton-Gore, centra ahora sus críticas en la personalidad de Gore e intenta asociarla a la del presidente Bill Clinton, por lo menos controvertida.

«Un líder debe defender la dignidad y el honor de su función», lanzó el gobernador de Texas, insistiendo en el éxito de su casamiento con su esposa Laura, en alusión a los escándalos sexuales que sacudieron a la presidencia de Clinton.

Con ironía Bush afirmó que «un buen líder es previsible. No trata de cambiar de personalidad, digamos, en cada debate», refiriéndose a las tres confrontaciones televisadas en las que Gore apareció sucesivamente condescendiente, sereno y combativo. El vicepresidente, en una actitud defensiva, prefirió explicar, en relación a la notoria ausencia de Clinton en su campaña, que «soy quien soy, hago mi propia campaña». En su programa no hay prevista ninguna aparición con Clinton. Más virulento, un consejero de Gore respondió analizando punto por punto la estructura de los últimos discursos de Bush: «1-Introducción, 2-Ataques (a/Ataques b/Ataques c/Ataques), 3- Llamado a «un cambio de tono», 4- Posible intercambio de opiniones sobre la ironía y la hipocresía, 5- Conclusión. Bush es presentado como «desesperado» por este estratega demócrata, Ron Klain, quien cree incompatible la voluntad manifestada por el gobernador de Texas de desarrollar una política «limpia», su campaña denigratoria y lo que el consejero califica como fracaso del gobierno republicano en Texas.

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