Cura argentino en banquillo de los acusados por homicidios en dictadura
En medio de fuertes medidas de seguridad, el Tribunal Oral Federal Número 1 de la ciudad de La Plata (57 Km. al sur de la capital) inició el proceso contra el cura, de 69 años, por su participación en siete homicidios, 31 torturas y 42 secuestros en cinco centros de detención de la provincia de Buenos Aires. El proceso es además el primer caso en América Latina de un religioso juzgado por violaciones a derechos humanos, según el periodista Hernán Brienza, autor del libro «Maldito eres tú. El caso Von Wernich, Iglesia y represión ilegal».
«Hoy es un día histórico para Argentina, y también para La Plata, porque comienza a juzgarse a Von Wernich, (un cura) que deshonró a la Iglesia, a los pobres y a los derechos humanos», afirmó el presidente Néstor Kirchner durante un acto en La Plata.
El juicio comenzó con la lectura de la acusación, en la que la fiscalía consideró probado que Von Wernich fue un «represor itinerante» en el «circuito de centros clandestinos bajo jurisdicción del fallecido general Ramón Camps», el temible jefe de la policía bonaerense en la dictadura.
«Von Wernich concurría asiduamente y mantenía contactos directos con los detenidos», señaló la fiscalía, para la cual hubo «complicidad primaria» del religioso con el terrorismo de Estado.
El cura respondió a un breve interrogatorio y luego no hizo uso de su derecho a declarar ante los jueces.
«Siguiendo las indicaciones de mi abogado no voy a declarar ni contestar más preguntas», dijo Von Wernich con voz firme. Sentadas en las primeras filas con sus emblemáticos pañuelos blancos en la cabeza, numerosas Madres de Plaza de Mayo presenciaron el inicio del juicio, ubicadas muy cerca del acusado, apenas separados por una mampara de vidrio.
De porte elegante, canoso y con una calva pronunciada, Von Wernich ingresó a la sala custodiado y protegido por un chaleco antibalas, del que sobresalía el clásico cuello de sacerdote.
Durante la audiencia, se calzaba por momentos unos lentes de grueso marco de carey por sobre los cuales miraba al público, mientras detrás del estrado de los jueces, un crucifijo de gran tamaño reinaba sobre la sala.
A su ingreso, la sala repleta se mantuvo en silencio bajo amenaza del tribunal de desalojarla, pero desde la calle llegaban los cánticos de repudio de manifestantes.
«Que Dios te perdone, nosotros queremos justicia», rezaba una de las pancartas en las puertas del edificio del tribunal, que fue rodeado de vallas y custodiado por cámaras y detectores de metales.
Este es además el primer juicio que se sustancia en La Plata desde la desaparición en septiembre pasado de Jorge Julio López, un albañil de 77 años, cuyo testimonio fue clave para que este mismo tribunal condenara en 2006 a cadena perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz.
El gobierno se comprometió a garantizar la seguridad de los 126 testigos que desfilarán ante los jueces hasta el 13 de setiembre, entre ellos el obispo Miguel Hesayne y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Tras el golpe de Estado de 1976, Von Wernich recorría como capellán los centros de detención, y así pretendía arrancar confesiones a detenidos sometidos a salvajes sesiones de tortura o convencerlos de delatar y colaborar con el régimen, según relatos de sobrevivientes.
Finalizada la dictadura, se radicó en un pequeño pueblo pero en 1988 pidió su traslado como párroco a Bragado, una ciudad del interior argentino cuyos habitantes rechazaron su presencia con varias marchas, mientras la Iglesia hacía oídos sordos a esas demandas.
Luego, Von Wernich se refugió silenciosamente en un pequeño pueblo del sur de Chile, donde se hacía llamar Christian González y seguía dando misas, hasta que a comienzos de 2003 la justicia pidió su captura, y fue el periodista Hernán Brienza quien lo rastreó y lo descubrió. El sacerdote fue detenido y extraditado a Argentina.
Además de Von Wernich, hay en Argentina, un país de mayoría católica, una veintena de capellanes policiales, militares y penitenciarios denunciados por sus actividades durante la dictadura militar. Las autoridades eclesiásticas no se han pronunciado sobre el juicio. *
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