La defensa pide la absolución en el cierre del juicio por atentados terroristas en la capital española

11-M: piden 311.865 años de prisión

Los abogados del egipcio Mohamed Rabei Ousmane Sayed Ahmed, alias «Mohammed el Egipcio», uno de los tres presuntos «cerebros» de los ataques que causaron 191 muertos y 1.841 heridos, y del marroquí Jamal Zougam, supuesto autor material de los ataques, destacaron supuestas irregularidades y contradicciones para solicitar una «sentencia absolutoria» para sus clientes, al término de este juicio iniciado el 15 de febrero pasado.

En el inicio de la sesión del lunes, el abogado Endika Zulueta, defensor de «El Egipcio», solicitó una «sentencia absolutoria» para su cliente, que podría ser condenado a 38.952 años de cárcel, porque «su huella no está en ningún escenario y su escritura no está en ningun documento».

Zulueta puso en duda la fiabilidad de las traducciones de las escuchas telefónicas de los servicios secretos italianos que permitieron la detención de «El Egipcio», después que los traductores jurados de árabe aseguraran que el procesado no dijo «el hilo de la operación de Madrid fue mío», frase sobre la que reposa gran parte de la acusación contra él.

De la misma manera, el abogado de Jamal Zougam, José Luis Abascal, afirmó que su patrocinado es «totalmente inocente» y afirmó que «es un chivo expiatorio, el cabeza de turco que nos ofrecieron a todos» como uno de los supuestos implicados que colocó las bombas.

Abascal, que consideró que su defendido es «la foto oficial» del culpable, puso de relieve las «contradicciones» de varios testigos, que afirmaron haber visto a Zougam en los trenes que explotaron a primera hora de la mañana del 11 de marzo de 2004 cuando se dirigían hacia la estación madrileña de Atocha.

El largo alegato de Abascal llevó al juez Javier Gómez Bermúdez, presidente del tribunal, a pedirle que continyara por la tarde.

Gómez Bermúdez dejará el macro-proceso visto para sentencia luego de permitir a los 28 acusados, en su mayoría árabes, su «derecho a la última palabra», para que aleguen lo que deseen en su defensa.

En octubre se conocerá la sentencia por la peor masacre terrorista de la historia de España, por la que la fiscalía solicita un récord de 311.865 años de prisión tras elevar su petición anterior de 270.600 años para los acusados.

No obstante, la reclusión física máxima efectiva que la ley permite en España por delitos de terrorismo es de 40 años.

El juicio, por el que en cuatro meses y medio han pasado 309 testigos y 71 expertos, se inició con 29 acusados, pero en junio el tribunal inocentó al marroquí Brahim Moussaten, por falta de elementos tangibles en su contra.

La fiscalía también rebajó la pena para el sirio Basel Ghayloun, de 38.654 a 12 años de cárcel, después de que haya dejado ser considerado uno de los supuestos autores materiales de los ataques. El 11 de marzo de 2004 diez bombas hicieron explosión en cuatro trenes suburbanos hacia las 7.40 locales que se dirigían llenos de gente, en plena hora punta, hacia la estación madrileña de Atocha. *

 

Atentado

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, expresó ayer en Madrid su «más rotunda condena» por el atentado que horas antes en Yemen costó la vida a siete españoles e hirió a otros cinco, uno de ellos grave.

El Consejo de Vigilancia del grupo de prensa francés Le Monde eligió ayer por la mañana al periodista Pierre Jeantet, de 60 años, como presidente del directorio tras haber fracasado en el intento el pasado jueves, anunció la compañía en un comunicado. Jeantet, cuya dilatada trayectoria profesional incluye numerosos cargos al frente de la Agencia France Presse (AFP) y los grupos Expansión o Sud Ouest, se convierte así en el director de un grupo de prensa que tomó forma durante los 13 años de dirección de su predecesor Jean-Marie Colombani en torno al vespertino Le Monde. El grupo agrupa las Publicaciones de la Vida Católica (como Telerama), los Diarios del Midi (como el Midi Libre, o L’Indépendant) y el semanario Courrier International.

Estados Unidos dijo ayer que la muerte del diplomático estadounidense en Chipre, cuyo cuerpo fue encontrado el lunes, no fue un acto de terrorismo.

«No apuntaría hacía un acto de terrorismo», dijo el portavoz del departamento de Estado Sean McCormack.

«Creo que no hay nada que apunte en esa dirección», añadió, diciendo que la investigación de las autoridades locales y la embajada estadounidense todavía seguía.

El embajador de Estados Unidos en Chipre, Ronald Schlicher, confirmó la muerte del agregado militar Thomas Mooney pero dijo que la causa de la muerte sigue bajo investigación.

El diplomático fue visto por última vez al salir de la embajada de Estados Unidos, el 28 de junio, para ir a comer.

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