Flema de Gordon Brown convenció a los británicos
El primer ministro británico Gordon Brown, confrontado con los atentados fallidos de Londres y Glasgow a su primera gran crisis desde que asumió el cargo, reaccionó con calma, autoridad y sobriedad, destacaron de manera unánime la prensa y voces independientes.
El predecesor de Brown, Tony Blair, demostró rápidamente que sabía captar con facilidad la sensibilidad de los británicos al referirse a la princesa Diana, fallecida en agosto de 1997, pocos meses después de asumir sus funciones, como «la princesa del pueblo». Esa imagen le sirvió para ganarse de manera duradera el corazón del pueblo británico. De la misma forma, la reacción de Brown, de 56 años, tras los fallidos atentados, podría marcar su relación con los británicos. Dos días después de su nombramiento el miércoles como primer ministro, y al día siguiente de la formación de su gobierno, dos coches bomba fueron descubiertos el viernes en el centro de Londres. El sábado un jeep fue lanzado contra una terminal del aeropuerto de Glasgow (Escocia). El nuevo primer ministro intervino una primera vez el viernes para denunciar la amenaza terrorista «constante y grave» a la que se enfrenta el Reino Unido.
El sábado Brown, quien es escocés, fue el primero en calificar de «atentado» la operación llevada a cabo contra el aeropuerto, y el domingo afirmó que su país «no cedería» y no se dejaría «intimidar» por el terrorismo. *
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