Al menos 3.536 soldados perdieron la vida desde la invasión en 2003

Irak: mueren 14 militares de los EEUU en tres días

Por otra parte, al menos 41 insurgentes perdieron la vida en las posiciones de Al Qaeda al noreste de Bagdad, después de que las fuerzas estadounidenses e iraquíes apoyadas por helicópteros intensificarán una importante ofensiva lanzada el martes.

El atentado suicida perpetrado en Suleiman Beg, localidad a 90 km al norte de la ciudad petrolera de Kirkuk, tuvo como blanco un edificio que alberga el cuartel general de la policía, el consejo local y otros dos centros administrativos.

Según el último balance 15 personas fallecieron, dos de ellas policías, y al menos 66 resultaron heridas, entre ellas 18 agentes de seguridad.

En el bando estadounidense, 12 de los 14 militares fallecidos fueron atacados en Bagdad, donde las fuerzas de este país y las iraquíes desplegaron hace cuatro meses refuerzos suplementarios para frenar la violencia.

El ataque más mortífero se registró ayer, dejando cinco militares y cuatro civiles iraquíes muertos, en la explosión de un artefacto artesanal en el oeste de la capital.

Estos decesos elevan a 59 el número de militares estadounidenses que perecieron en las primeras tres semanas de junio, mientras que ya son al menos 3.536 los militares que perdieron la vida en Irak desde la invasión en marzo de 2003, según un recuento de la AFP basado en cifras del Pentágono.

Esta nueva tragedia para el ejército norteamericano coincide con una vasta operación en la provincia de Diyala, bastión de Al Qaeda al norte de Bagdad.

«Las fuerzas aliadas comenzaron a eliminar agentes de Al Qaeda y sus recursos», declaró el general de brigada estadounidense Mick Bednarek, en el tercer día de la ofensiva en la que participan unos 7.500 soldados norteamericanos y 2.500 militares y policías iraquíes.

Cuatro sospechosos que instalaban artefactos explosivos en el borde de una carretera ­causa de importantes pérdidas militares estadounidenses en Irak­ fueron muertos en un ataque aéreo.

«Las fuerzas terrestres descubrieron además una vivienda repleta de explosivos en un distrito cercano a Baaquba (capital de Diyala). El edificio fue destruido con el lanzamiento de un cohete desde un helicóptero», precisaron las fuerzas castrenses.

En un ataque aéreo contra otra casa donde «el enemigo» almacenaba bombas, los militares erraron su disparo e hirieron a 11 civiles, según el ejército.

«Cinco escondites de armas y 25 artefactos explosivos fueron destruidos desde el lanzamiento de la operación +Arrowhead Ripper+», afirmó el ejército, que perdió un militar desde el martes en esta ofensiva. Diyala, una especie de Irak en miniatura en el que conviven sunitas, chiitas y kurdos, es escenario de enfrentamientos confesionales cotidianos.

Numerosos insurgentes se han replegado en esta provincia desde el inicio del plan de seguridad de Bagdad a mediados de febrero.

Estados Unidos teme que Al Qaeda lance una gran «ofensiva a su manera», en respuesta a la de las fuerzas estadounidenses e iraquíes en Diyala, declaró al diario británico Times desde Bagdad, el general David Petraeus, comandante de las fuerzas norteamericanas en Irak. *

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