Extremos
La primera vuelta de las legislativas francesas del domingo acabó de empujar al abismo a los movimientos extremos, comenzando por comunistas y extrema derecha, trasquilados por la fuga en masa de sus electores que ya no ven en sus ideas una solución adaptada a los problemas actuales.
Las urnas asestaron un golpe fatal al Frente Nacional (FN, extrema derecha), dirigido por el veterano Jean Marie Le Pen, que recabó un 4,3% de los sufragios, una caída del 8,4% respecto a la primera vuelta de 2002, y uno de los perdedores ante la abrumadora mayoría.
Este paisaje desolador es parecido al que se dibuja para el Partido Comunista Francés (PCF), que en los comicios del domingo arrancó poco más del 4%, frente al 4,9% de 2002, confirmando la debacle iniciada en la primera vuelta de las presidenciales, cuando su líder, Marie-George Buffet, no llegó al 2% de los sufragios, el peor resultado de su historia.
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