En Caracas, un depósito de combustible se convirtió en un centro de desarrollo productivo

NDE "Fabricio Ojeda", una experiencia comunitaria financiada por Pdvsa

En el año 2003 el presidente de Venezuela Hugo Chávez propuso que en un centro de almacenamiento de combustible de Pdvsa, clausurado desde hacía 12 años por la inseguridad que generaban los tanques descuidados, se construyera un centro de desarrollo productivo para generar trabajo para la gente de la zona. A partir de esa iniciativa se generaron mesas de trabajo entre técnicos de Pdvsa y gente de la comunidad de Catia, dentro del territorio Sucre, en Caracas. Así surgió el «Fabricio Ojeda» la primera experiencia de un Núcleo de Desarrollo Endógeno (NDE) administrado por la empresa petrolera, que actualmente coordina y financia el funcionamiento de 23 NDE en Venezuela.

Según Omar Orsini, coordinador general del NDE Fabricio Ojeda, Pdvsa «tuvo que aprender a interactuar con las comunidades, y produjo necesariamente una relación simbiótica con la gente», para poder sacar adelante este proyecto. El enfoque del desarrollo endógeno viene dado desde esa perspectiva, «las instituciones junto con la comunidad interviniendo un área local, y esa área local con determinada vocación y potencialidades descubiertas, puestas en escena y potenciadas por el músculo financiero de Pdvsa, generan un impacto para mejorar la calidad de vida y por supuesto los niveles de desarrollo», sintetizó.

A dos años de gestión, para el coordinador «la comunidad ha sentido que el núcleo forma parte de sus entrañas», y eso en parte lo explica por la situación económica en la que se encontraba Catia, donde viven entre 1.200.000 y 1.600.000 habitantes.

En el NDE ya están construidas una fábrica de calzado, una fábrica de confección textil, una Clínica Popular, un supermercado Mercal con productos a bajo costo, un centro de participación comunitaria, una sala de reciclaje, un centro de abuelos y plazas al aire libre. También hay obras en construcción: una sala de usos múltiples y un Centro de Rehabilitación Integral que complementará la Clínica Popular. Para el futuro se proyecta la edificación de una escuela de construcción popular, una escuela bolivariana, un campo de béisbol menor, un centro cultural, otra biblioteca y un comedor general. El total de usuarios mensuales de todos los servicios que brinda el NDE asciende a 43.220 promedialmente.

 

Alimentación y salud

En la puerta del supermercado Mercal había una cola de alrededor de 100 personas esperando para entrar al comercio. Es que el local es pequeño y hay que entrar en tandas. Mercal es el nombre de la Misión Alimentaria cuyo objetivo es comercializar los productos de primera necesidad a bajos precios para toda la población venezolana.

Los productos tienen un descuento del 50% y algunos llegan a tener hasta el 80%.

Según Omar Orsini se persiguen también otros objetivos con esta misión: «Mantener el control de la soberanía alimentaria y reventarle el espinazo a los sectores privados, porque venimos de una experiencia en la que nos dejaron dos meses sin comida, nos bloqueron todo, nos cerraron», refiriéndose al paro petrolero iniciado en setiembre de 2002. La red de Mercal cuenta actualmente con 15 mil puntos de venta en toda Venezuela, para asegurar el abastecimiento de toda la población.

También en el Núcleo está instalada la Clínica Fabricio Ojeda, donde se atienden alrededor de 500 personas por día. Si hay disponibilidad, los médicos brindan los medicamentos necesarios para el tratamiento integral de los pacientes, y si no hay suficientes, una farmacia afuera de la clínica los ofrece con 85% de descuento del valor común. La clínica forma parte de la Misión Barrio Adentro 2, un segundo nivel de atención a la salud formado por centros sanitarios ubicados en las zonas más pobres de Venezuela.

 

El cooperativismo

En el NDE funcionan dos empresas cooperativas, una fábrica de calzados y una fábrica de confección textil. Las dos empresas se formaron luego de terminados los cursos de la Misión Vuelvan Caras, en la que los inscriptos reciben formación teórica en cooperativismo, formación práctica en un oficio determinado y una beca mensual durante un año, el período que duran los cursos.

En la fábrica de calzado trabajan 77 personas y la producción asciende a mil pares de zapatos diarios. Alba Farías, trabajadora de la fábrica, me cuenta que es la primera vez en su vida que trabaja. «Tenía más de 40 años, no me daban oportunidad para trabajar en otro lado. Tampoco nadie sabía de zapatos acá, eran personas desempleadas que aquí obtuvieron su empleo». El cooperativismo recorre todo el proceso de confección: «Tenemos que aprender de todo. Yo soy costurera, pero también sé cortar, y así como sé cortar puedo montar un zapato y pegarlo y todo; ahorita estoy en la parte de limpieza, limpiando los zapatos. Tengo un montón de cosas bonitas que he aprendido acá, como cultura y aprender a llevar un negocio».

Alba explica que el gobierno les dio crédito para comprar la materia prima y la maquinaria la dio en préstamo Pdvsa, aunque aclara que mensualmente están pagando el crédito y cuando terminen empiezan a pagar las máquinas. «Cada cooperativa que nace acá sabe que en un momento tiene que ser autosustentable porque Pdvsa se va a independizar», aclaró Alba.

La cooperativa de confección textil nació de la misma forma, y actualmente el mayor cliente es la propia Pdvsa. Trabajan 154 personas, y fabrican uniformes escolares, militares, encargos a pedido de las campañas del presidente y los uniformes de los funcionarios de Pdvsa. *

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